Malas noticias para Pedro Sánchez.
Este 8 de septiembre de 2025 volvió de sus vacaciones Ana Rosa Quintana y lo hizo en plena forma.
La presentadora de ‘El Programa de Ana Rosa Quintana‘ (Telecinco) no dio un segundo de tregua al presidente del Gobierno, al que le recordó todas las tropelías de las últimas semanas, especialmente su inacción durante los incendios que asolaron gran parte de España:
El Gobierno retoma una legislatura consumida, consumida como el rostro del presidente. Pensaba que iba a volver relajado, porque solo ha salido del Palacio de La Mareta para pasar unos minutos en las cenizas de la España quemada. Y después, eso sí, asegurar en Televisión Española que le encanta conceder entrevistas tras 14 meses sin conceder una sola entrevista. Pensé que iba a venir, la verdad, descansado, porque estaba tranquilo, con 40 escoltas, el litoral cerrado, rodeado de su familia. Pero no hay paz para los cansados. Aunque Sánchez recuerda el lozano reflejo que lucía en el retrovisor del Peugeot en el que viajaba con tres imputados. El lustroso aspecto de Sánchez formaba parte de un cuento en el que ha pasado de mirarse en el espejo de Blancanieves a reflejar una realidad demacrada. Sánchez pide un pacto de Estado para una España que no sabe gestionar, solo congestionar.
Ana Rosa recordó cómo Sánchez ha vendido su alma a Carles Puigdemont con tal de seguir al frente de La Moncloa:
Si la cara es el espejo de la legislatura, Sánchez ha vendido su alma a Puigdemont. El curso ha comenzado con la tradicional audiencia del fugado de Waterloo a un emisario del gobierno rindiéndole pleitesía. Sánchez ha quedado atrapado en un país de las maravillas, en el que somos la locomotora de Europa, pero cuyos trenes van a llegar tarde durante casi tres años.

Tampoco dejó en el tintero el chusco episodio de que el curso judicial lo inaugure un fiscal general del Estado que está a nada de tener que sentarse en el banquillo de los acusados:
Un país en el que los jueces hacen política porque imputan a sus familiares. Para que funcione el Estado de Derecho tiene que haber Estado. La apertura del curso judicial viene marcada por una broma del Ejecutivo, que ha querido reírse de la justicia, inaugurando el curso con un fiscal general procesado que va a sentarse en el banquillo en un año judicial que él mismo inaugura. El chiste no ha hecho gracia a los profesionales de la judicatura, pero como decía Gila, si no saben aguantar una broma, márchense de los pueblos.
La periodista de la primera cadena de Mediaset fue directa en su alegato final:
Los Presupuestos son como un vampiro, unas cuentas que nos chupan la sangre para hacer una quita a Cataluña. Narciso murió tras enamorarse de su reflejo, pero el cuento de la belleza ha dado paso al de la desolación. Espejito, ¿quién es el más resiliente? Tú ya no, Pedro. Sus socios se han convertido en un espejismo y la corrupción se sienta en su mesa. Por mucho menos llamó indecentes a Rajoy, pero dice que le insultan. Y faltando el respeto a millones de españoles, asegura que no convoca elecciones porque las perdería. Un presidente muy franco y muy maduro. Menos pataletas y más papeletas.
