Solo le faltó salir a dar el discurso con una bolsa de Doritos.
Lo de Samantha Hudson no es pasarse el juego.
Es que, directamente, se mofa en la cara de todos los españoles de dramas cotidianos.
La presentadora estrella de la gala Feroz 2026 soltó un monólogo cargado de ironía progre, ataques a la «ultraderecha», al «capitalismo» y frases virales como «Con Franco no había Temu» o «Ojalá tener miedo de que me ocupen la casa porque significaría que me puedo permitir una».
El resultado: aplausos en la sala progre, pero una avalancha de críticas en redes por su «militancia selectiva» y por pasar olímpicamente de las tragedias reales de los españoles.
Algo que tampoco sorprende en una persona acostumbrada a estar en el ojo del huracán y cuyas intervenciones en redes sociales le acabaron costando contratos publicitarios.
Hola @PepsiCo_ESP fichar para vuestra promoción del producto “Doritos” a un ser indecente y woke como Samantha Hudson, os va a costar una caída de ventas. pic.twitter.com/9Qw96STWZq
— Mon Bosch i Codina 🇪🇺 (@josepramonbosch) March 3, 2024
Samantha Hudson, la diva trans del postureo cultural, se coronó como la reina de la noche en los Premios Feroz 2026 celebrados en Pontevedra. Pero no por su elegancia ni por su gracia, sino por un discurso surrealista
En su monólogo, Hudson soltó varias perlas hablando de Palestina y de los okupas:
Para tragedia el año que llevamos y el año que llevaremos, permitir que os lo diga. Hagamos un repaso. El genocidio en Palestina, -y ahora quieren convertir Gaza en un resort-; la barbarie que están llevando a cabo en Sudán, Irán, el Congo; la ultraderecha campando a sus anchas; la crisis climática, la especulación inmobiliaria con los fondos buitre, los rentistas desorbitando, los alquileres… Y lo peor de todo, la invasión de okupas. Pues mira, la verdad, ojalá tener miedo de que me ocupe en la casa porque significaría que me puedo permitir una.
¿Los colectivos vulnerables, los pensionistas, las malvadas feministas que como histéricas amenazan con ejercer su derecho al aborto? ¿Hombre, de quién iba a ser la culpa? ¿De los millonarios? ¿De los tecnócratas? ¿De un presidente imperialista? No, hombre, no, por favor. La culpa es de los inmigrantes ilegales que vienen a quitarnos el trabajo. Y por supuesto, no nos olvidemos de las personas trans, esos malvados seres que hacen cosas horribles como ir al baño o participar en el deporte.
El comodín de Franco también estuvo sobre el escenario:
Para colmo, esta oleada de jóvenes que dicen que con Franco se vivía mejor. Con Franco no había Temu, ¿eh? Hombre, es que a ver cómo íbamos a subir el combo a TikTok si nos hacía falta un marido hasta para ir a mear.
La incomodidad que genera el uso de ella, ello o elles, frente a la facilidad para blanquear términos como nostálgicos del régimen, eso a vosotras porque a mí no, pero está el patio muy malo, pero aun así no, no llamemos a esto fascismo, ¿vale? No le llamemos fascismo porque ése es un pensamiento extremista. Chicas, esta gente no son fascistas, son personas tradicionales.
Eso sí, mientras Samantha pontificaba sobre genocidios lejanos, ultraderecha internacional y crisis climática global, pasó de puntillas —o directamente ignoró— las tragedias que están golpeando a miles de españoles justo ahora:
Ni una mención a los 45 fallecidos en el incendio de Adamuz (Córdoba), una catástrofe reciente que ha dejado familias destrozadas y que ha conmocionado al país.
Silencio absoluto sobre el drama de la vivienda real en España: desahucios, alquileres imposibles, jóvenes que no pueden emanciparse… aunque sí soltó la broma de los okupas como si fuera un chiste de privilegiados.
Cero referencias a los problemas cotidianos: pensiones de miseria, residencias indignas para mayores, caos en Renfe, corrupción en el Gobierno actual… Nada que incomode al poder que financia estas galas y a estos artistas.