Antes cuando ayudabas a una vieja
a subir una rampa congelada
o cedías tu asiento en ese viaje
se instalaba en tu pecho una medalla
no visible a los ojos de imbéciles;
pero ahora cuando ayudas a matarla
bien con el abandono y el olvido
o con el pensamiento equivocado
se incrementa el dinero de tu cuenta
y hasta te felicitan aplaudiéndote.
José Pómez
