Escribe todos los días
que yo te leo muy atento
sí te leo y quiero leerte
es como con la constancia
de camino y circunstancia
es con todos los escritos
como se almacena el alma.
Quizá como no queremos
porque se duerme en la noche
pero encontramos el día
sobre el ayer ya pasado
con muchísimos aciertos
y otro manojo de errores
disfrutados y perdidos.
Y entre los gritos extremos
formalizando espejismos
que un día se funden solos
necesitan despertar
cualidades afiladas
frescas sin dificultades
justo sobre la madera.
Pocas veces es como el otro
recodo de la mañana
totalmente preparado
como un espejo bruñido
que no se cansa ni escapa
perfectamente alineado
del trabajo y sacrificio.
Apropiado es el momento
aunque describas y aciertes
bella la musa con dudas
del incoloro presidio
maravilloso por cierto
contigo al lado allí lejos
despierto todos los días.
José Pómez
