Cortina confinada al estilo canadiense
a pesar que lo impide la prudencia y el tacto
el río pasa y vence al tronco y los caminos
incorpora la cerca dormida en la ribera
como los buenos ríos también tiene sus puentes.
Algunos elevados más allá de las nubes
y otros muy pequeños repletos de estrecheces
se estrechan y se enrasan en un lecho de piedras
su cauce es barro y plata fluye con sus reformas
en cañizos marcados al Norte y hasta el Este.
Sin saber de montañas que se quedaron lejos
cobija dulcemente peces de mil colores
y hasta en algún recodo los dorados
comunes del encuentro especiales y tan raros
como los reflejados en su afluente privado.
Desde el centro mediano hasta el reimpulso completo
caudal definitivo de toda iniciativa
se concreta el retraso y se opone a lo debido
como siempre ocurría continúa ocurriendo
las muestras sobresalen del fondo esmerilado.
José Pómez
