Tus momentos no son mis momentos
pero se le parecen un montón
correspondidos donde se conducen
los mismos sentimientos son ovejas
no muchas solo dos una rapada
que debe ser la madre del cordero
muy enfadada por cierto se aprecia
después del resultado incalculable
disfrutando veladas de ventana
y la otra con muchísima más lana.
Y tan alta que no llega a la hierba
habla escucha y escribe tan sensata
mimando la escalera de sus patas
cuando a la vez se siente bien amada
por encima de flores lastimadas
y depende del par desdibujado
como son los delfines del encuentro
dependen de los mares y sus olas
aprenden otras formas retejidas
sin miedo al deber el duende responde.
A todo ser con alma le ha ocurrido
y averiguarlo afirma lo no dicho
el tiempo no lo dice el tiempo lo hace
compartido al momento del sonido
llano en la cuesta el pino de la cruz
va esperando lo bueno ante los ojos
continúa el regreso sin los humos
los diarios olvidados como tientos
destacados en décadas futuras
se estiran permutadas filigranas.
José Pómez
