Miles de islas se agrupan y se abrigan
con mar itinerante se aglutinan
se acercan los confines al instante
y el horizonte llega al corazón.
Con un arrullo cierto y prolongado
la nube se hace grande y más hermosa
comprende incertidumbre de esa tierra
amada por estrellas de los cielos.
Sorprendido el sendero que las une
conforman con trabajo flores de agua
que riegan desniveles entre brazos
superados obstáculos del rumbo.
Tú y yo y las dos islas que llevan
la maleta de invierno y de esperanza
abordamos con fuerza la alegría
valiente y fiel de todos los hermanos.
Prender en las virtudes los te quiero
como si fuesen uvas de franqueza
unidas en racimos de razón
para poder decirte hasta mañana.
José Pómez
