Luz que no pide.
No te llamo,
porque tu nombre ya florece,
silencioso,
en la rama más alta de mi pecho.
Eres esa claridad
que no necesita el alba para ser día.
Nunca he querido poseer la rosa;
me basta saber que su perfume atraviesa el jardín del mundo y llega,
sin saberlo,
hasta mi respiración.
Así te quiero.
Como quiere el agua la luna que jamás toca,
como el viento aprende de los árboles sin llevarse una sola hoja.
Hay amores que nacen
para quedarse en la región invisible
donde todo es más verdadero.
No conocen el ruido de las promesas,
ni la impaciencia de las manos.
Viven de una mirada imaginada,
de un recuerdo que todavía no ha ocurrido,
de la humilde esperanza de que existas, aunque nunca seas mía.
Y, sin embargo,
qué abundancia.
Porque desde que habitas este rincón transparente del alma,
hasta el silencio ha aprendido a florecer.
Si alguna vez la vida
acerca nuestros pasos,
sonreirá el tiempo
como quien reconoce dos luces
que ya se conocían
antes del primer amanecer.
Y si no sucede,
también estará bien.
Hay estrellas que fueron creadas
para iluminar la noche
desde una distancia
que las vuelve eternas.
Así permanecerás:
no como ausencia,
sino como esa música secreta
que nadie escucha y, aun así,
sostiene el universo del corazón.
José Pómez
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ISBN: 9781008924512
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