Los ciudadanos de Cangas no se merecen la incompetencia de un gobierno municipal como el que encabeza el BNG.

Cangas do Morrazo: un concello secuestrado por la incompetencia.

Cangas vive una deriva Institucional sin precedentes. Una alcaldesa investigada por fiscalía, incapaz de gestionar ni dialogar, un colapso general y un grave abandono del concello. Un Concello abandonado a la imposición y a la incompetencia.

Cangas do Morrazo: un concello secuestrado por la incompetencia.
Un viejo refrán decía: "Siéntate mi culo que ya encontré un burro". Aquí y ahora los burros son los ciudadanos de Cangas del morrazo que paga excelentes sueldos a cambio de nada.

El pleno del pasado viernes 30 de mayo en el Concello de Cangas no fue una excepción, sino una confirmación: la deriva autoritaria y caótica del gobierno municipal encabezado por Araceli Gestido (BNG) ha sobrepasado ya todos los límites de lo políticamente tolerable.

La alcaldesa, investigada por la Fiscalía por cuatro delitos graves relacionados con su gestión, no solo no ha dimitido, sino que continúa ejerciendo el cargo con un desprecio absoluto hacia la oposición, el público y, por extensión, la ciudadanía. Cada pleno es un calco del anterior: imposición, silencio ante las preguntas incómodas, desprecio institucional y ausencia total de autocrítica.

Mientras el Partido Popular, liderado por Dolores Hermelo, reclamaba respuestas sobre temas básicos como el abandono de las instalaciones deportivas, la desatención a las solicitudes vecinales, la opacidad en las declaraciones de intereses de los concejales —nunca publicadas— o la vergonzosa desactualización de la web municipal, la alcaldesa se refugiaba en el monólogo vacío y en la confrontación ideológica. Lo mismo sucedió con Alternativa dos Veciños, completamente ignorada en sus intervenciones.

Pero el problema de fondo no es solo el estilo. Es el contenido. O más bien, la ausencia de gestión y el deterioro continuo del Concello. No hay una sola área que funcione con normalidad. No hay diálogo. No hay transparencia. No hay capacidad. La única constante es el uso sectario de las instituciones públicas para el lucimiento partidista y la propaganda. Basta ver el uso exclusivo del Consello Municipal de Saúde para promocionar a la CIG y a una plataforma afín, excluyendo al resto de entidades. Basta recordar el espectáculo de las gaitas delante del hospital de día mientras dentro se administraba quimioterapia. Esos son los niveles de sensibilidad institucional del gobierno del BNG en Cangas.

Y mientras tanto, Pontón calla. La líder nacional del BNG guarda un silencio ensordecedor frente a una alcaldesa de su partido acusada por la justicia y cuya gestión está hundiendo uno de los concellos más emblemáticos de Galicia. ¿Hasta cuándo permitirá el BNG esta farsa?

Porque esto ya no va de ideología. Va de decencia política, de respeto democrático y de defensa de lo público. Cangas no puede seguir en manos de un gobierno que desprecia a la oposición, que no da cuentas, que ignora a los vecinos y que convierte la política municipal en un escenario de autoritarismo provinciano.

La oposición intenta cumplir con su papel, pero el muro es grueso. No hay más que asistir a un pleno para comprobarlo. O mejor dicho, para sufrirlo. Porque lo que se vive cada mes en el salón de plenos es una humillación institucional. No a un partido o a una ideología concreta. A Cangas. A sus vecinos. A la democracia.

Y en ese contexto, la pregunta es simple: ¿cómo puede seguir en el cargo una alcaldesa investigada por graves delitos, sin dar una sola explicación? ¿Cómo se lo permite su partido? ¿Hasta cuándo aguantará Cangas esta situación insostenible?

La política municipal debe estar al servicio de las personas, no de las siglas ni de los intereses personales. Y ya es hora de que alguien se lo diga a Araceli Gestido: su tiempo se ha acabado.

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