Tras tres años de intensa lucha y reivindicación, hoy pongo el cierre a una etapa que, aunque desigual como la batalla de David contra Goliat, ha servido para abrir debates, despertar conciencias y dar visibilidad a problemas olvidados. Frente al poder de la Diputación y de sus medios afines, esta campaña ha sido un esfuerzo personal, sostenido por periodista digital, Web Periodistadigital con entrevistas en la COPE, la Cadena SER, artículos en i-bejar.com y apariciones en medios nacionales como La Razón, El Mundo, OK Diario, Tribuna, La Gaceta o Salamanca Hoy.
Cuando inicié esta campaña me marqué tres objetivos muy concretos: 1.Dar a conocer en profundidad la España despoblada. 2.Lograr que Valdesangil fuera conocido más allá de la comarca. 3.Provocar un aldabonazo en la conciencia de los poderes públicos.
Honestamente creo que los dos primeros objetivos se han cumplido. Yo mismo descubrí dimensiones del problema que desconocía, y si con mi empeño he contribuido a que la sociedad se conciencie de la gravedad de la despoblación —como alertan sociólogos como Alberto Zamorano, que auguran la desaparición de comarcas enteras antes de que acabe el siglo—, ya ha merecido la pena.
En cuanto al segundo objetivo, el nombre de Valdesangil ha aparecido en periódicos de Béjar, Salamanca y del resto de España. También ha sonado en programas de gran audiencia como Hoy por Hoy de la SER, los informativos de la misma cadena, el espacio de Carlos Herrera en COPE, así como en EsRadio. Incluso llegó a ser nominada a los Premios Ponle Freno de Antena 3. Esa repercusión mediática ha situado a Valdesangil en un mapa del que muchos pueblos de Salamanca jamás han formado parte.
El tercer objetivo, el más complicado, dependía de los políticos. Y aquí, por desgracia, no se ha logrado mover conciencias ni provocar actuaciones reales. Sin presión, la política no reacciona, y en este caso quedó demostrado.
Agradecimientos: Quiero expresar mi gratitud a quienes hicieron posible este camino: Alejandro, el alcalde dimitido que financió la pancarta; Isabel de Andrés (Tribuna); José Carlos Piñeiro (Periodista Digital); Manuel Rosa; Silvia (COPE); Jesús, Ricardo y Sheila (SER); Torrico (EsRadio); Fernando (i-bejar.com); David (Salamanca al Día); Rosa (Salamanca 24 horas); Ester y Miguel Ángel García Mochales (La Gaceta); Pedro, jefe de prensa de la Diputación; el SUP, que me ayudó en redes; Pedrín, que hizo lo mismo; Juan Luis, que colaboró en la concentración de las campanas y sus fotos; Juan Ramón, que aportó imágenes de la carretera; Sagrarito, que cedió el escaparate de su tienda; Jesús Ángel; mi sobrino Miguel y las miles de personas que difundieron la campaña en redes y mensajería rápida. A todos, mi eterno agradecimiento. Ha sido un esfuerzo personal que me ha costado dinero de mi propio bolsillo: fotocopias, carteles, desplazamientos. Pero lo he hecho convencido.
Lo que quedó en el debe. No puedo dejar de señalar a la asociación que desde el inicio me negó su apoyo, al alcalde de Béjar y a otros a los que llamé a su puerta y me cerraron la misma. Tampoco olvido a quienes retiraron papeles del tablón, incurriendo incluso en lo que podría ser un delito. Nunca defendí intereses partidistas ni de plataformas: solo los de Valdesangil, que están por encima de nosotros mismos.
El futuro. Ojalá alguien recoja el testigo. No confío en que la asociación lo haga, pues parece más centrada en fiestas, matanzas o paellas que en lo realmente importante: sanidad, educación, infraestructuras y servicios.
Hoy cierro este capítulo con una cita que siempre me acompañó: “La verdad es la verdad, la diga Agamenón o su porquero.” Gracias y hasta siempre.
