Horas.
Y enorme expectación, porque tendrá efectos y serios en el conjunto de España.
La campaña electoral en Aragón ha llegado a su fase decisiva, y el escenario político se presenta con una derecha que avanza y una izquierda que se desmorona.
Santiago Abascal cerró este viernes el acto de Vox en la Plaza de la Seo de Zaragoza, dirigiéndose al Partido Popular con un mensaje claro: debe elegir entre negociar con ellos o continuar sus pactos con el PSOE, pero no puede hacer ambas cosas a la vez.
El líder de VOX congregó a más de 5.000 personas en un mitin que se convirtió en una última ocasión para presionar a Jorge Azcón antes de que los aragoneses se dirijan a las urnas este domingo, 8 de febrero de 2026
«No se puede estar en misa y repicando», fue la frase que encapsuló la estrategia de Abascal durante esta recta final de campaña.
Este mensaje estaba destinado a Alberto Núñez Feijóo y al PP, justo cuando las negociaciones en Extremadura están estancadas y parece que Aragón podría enfrentar una situación similar tras las elecciones.
Abascal demandó claridad: «O estás sentado con la mafia negociando o combatiendo contra ella con nosotros. Tienes que decidir».
Las líneas rojas que marca Vox son bien conocidas: prohibición del burka en espacios públicos, un Plan Nacional del Agua que interconecte cuencas, y apoyo firme a agricultores y ganaderos frente al Pacto Verde europeo.
El ascenso de VOX amortiguará la victoria de Azcón
Las encuestas son contundentes: Jorge Azcón se perfila como ganador con el 37,2% de los votos, mientras que Pilar Alegría obtendría un 24,2%, y Vox sorprendería con un notable ascenso del 16,5%. Aunque estos resultados indican una clara victoria del PP, también generan incertidumbre que ha marcado toda la campaña.
Azcón ha insistido en que su triunfo será «con una diferencia más considerable», pero las proyecciones no indican una mayoría absoluta que le permita gobernar sin necesidad de pactos. El presidente en funciones ha tratado de transmitir confianza al afirmar: «vamos a ganar las elecciones», aunque reconoce que el «cabreo de la gente» podría manifestarse de maneras inesperadas.
Este resultado es histórico precisamente por la combinación de dos fenómenos: una victoria clara del PP junto al espectacular ascenso de Vox. En Extremadura, esta formación duplicó su representación, y todo apunta a que algo parecido podría suceder en Aragón.
Esta situación plantea una paradoja incómoda para Azcón: aunque logre ganar, su capacidad para gobernar se vería limitada si Vox obtiene un respaldo significativo. La verdadera preocupación del PP radica no solo en perder ante el PSOE, sino también en quedar atrapado entre la necesidad de gobernar y las exigencias cada vez más fuertes de un Vox empoderado.
Abascal arrecia contra Sánchez y presiona al PP
En su discurso, Abascal no tuvo reparos en criticar abiertamente. Calificó al Gobierno como «criminal» y lanzó ataques directos hacia Pedro Sánchez: «Pedro, eres un auténtico traidor a tu propio pueblo. No te lo vamos a perdonar».
El líder de Vox arremetió contra las políticas migratorias, recordando que su salida del Gobierno autonómico fue precisamente para evitar «contribuir al reparto de inseguridad y ruina» mediante la atención a menores migrantes no acompañados. También censuró al Ejecutivo socialista por intentar «comprar» el apoyo de los pensionistas con aumentos irrisorios mientras los hospitales colapsan y los ciudadanos no pueden pasear tranquilos por sus barrios.
Sin embargo, el verdadero objetivo para Abascal era hacer presión sobre el PP. Llamó a sus votantes a evitar caer en el «triunfalismo» y a persuadir a quienes aún están indecisos sobre la existencia de una alternativa real.
«Vamos a tener un buen resultado electoral si vosotros lo hacéis posible», instó, animando a cada votante a convencer al vecino. Esta estrategia refleja cómo Vox ha tenido el viento a favor durante esta campaña: temas como inmigración, agricultura, el Pacto Verde y regularización extraordinaria han jugado claramente a su favor, permitiendo así que Abascal presione al PP sin tener que abordar cuestiones más incómodas.
La izquierda se desmorona mientras Feijóo pide concentración del voto
Mientras Abascal cerraba su campaña ante miles de personas entusiastas, la izquierda se encontraba sumida en crisis.
Pilar Alegría, exministra y portavoz del Gobierno enviada por Sánchez para defender los intereses socialistas en Aragón, ha protagonizado una campaña considerada por muchos como “desubicada”. Azcón ha acusado a Alegría de llevar a cabo una «campaña sucia» y llegar únicamente “mandatada por Sánchez para cuidar sus intereses”, sin atender realmente los problemas aragoneses. El PSOE, que gobernó durante décadas esta región, enfrenta lo que podría ser un hundimiento histórico reflejo del desgaste nacional del Gobierno.
En cuanto a Alberto Núñez Feijóo, ha hecho hincapié en no “dispersar” el voto hacia Vox mientras critica fuertemente a Sánchez como “el presidente más inmoral”.
El líder nacional del PP busca frenar el ascenso ultraderechista sin alienar sus propias bases electorales; es consciente de que cualquier gesto hacia Vox podría ser interpretado como apertura para futuras negociaciones. Sin embargo, lo cierto es que Azcón probablemente tendrá que sentarse después del domingo con Abascal para negociar acuerdos similares a lo sucedido en Extremadura.
El dilema de Azcón: victoria con condiciones
El presidente en funciones ha establecido tres líneas rojas para cualquier negociación posterior: legalidad, respeto por las competencias autonómicas y búsqueda de un “mínimo común”.
Sin embargo, estas condiciones chocan directamente con las exigencias marcadas por Vox; han dejado claro que no entrarán al gobierno sin cambios significativos respecto a inmigración, género y medio ambiente. Azcón ha reiterado su capacidad para llegar a acuerdos tras haber pactado anteriormente con Vox así como también con el PSOE bajo Lambán o Teruel Existe durante estos dos años y medio pasados.
Lo delicado aquí es demostrar que su victoria es tan contundente como para no convertirse en rehén de Vox. Si bien el PP mejora notablemente respecto a 2023 pero Vox también crece significativamente, podríamos ver cómo cambia la narrativa: pasaríamos de hablar sobre una clara victoria del PP hacia un resultado que fortalece aún más a la ultraderecha.
Esto es precisamente lo que teme Azcón mientras Abascal busca aprovecharlo al máximo .
Una derecha que se impone pero dividida
El resultado visible tras esta campaña es un panorama donde la derecha española consolida su posición en Aragón aunque dividida.
El PP ganará las elecciones pero Vox también crecerá notablemente. Azcón gobernará pero tendrá siempre presente cómo Abascal estará ahí acechando desde atrás. La izquierda queda prácticamente fuera del juego representada por un PSOE desmoronado y una Alegría incapaz hasta ahora de conectar con los aragoneses .
Lo sucedido este domingo no solo definirá el futuro inmediato de Aragón sino también podría marcar tendencias relevantes para todo el país.
Si Vox logra duplicar su representación como hizo anteriormente en Extremadura será evidente: la estrategia utilizada mediante elecciones anticipadas no solo fracasó sino todo lo contrario; fomentó aún más su crecimiento. Y si Azcón debe pactar bajo condiciones impuestas por Abascal tras conseguir una victoria electoral será probable entonces vivir una amarga realidad detrás del triunfo aparente sugerido por las encuestas. Sea cual sea el desenlace final está claro ya desde ahora: el panorama político español seguirá siendo complejo e incierto dependiendo siempre de negociaciones cuyos resultados son difíciles incluso prever.
