La colonia británica está acumulando tierra en su litoral para extender sus dominios

Gibraltar invade las aguas territoriales españolas para aumentar su superficie

El Gobierno de Zapatero todavía no ha protestado ante las autoridades británicas

Gibraltar invade las aguas territoriales españolas para aumentar su superficie
Miguel Ángel Moratinos y Peter Caruana.

Según ha informado el Telediario de Intereconomía TV, el Gobierno de Gibraltar sigue invadiendo literalmente el territorio español por un singular procedimiento: llenar con tierra y escombros las aguas del litoral llanito, que son de jurisdicción española. De esta manera, se convierten en territorio
gibraltareño, es decir, británico.

La ocupación de las aguas tiene por objeto ampliar el territorio de la Roca para construir allí nuevas zonas residenciales. Las tierras y el escombro son adquiridos a bajísimo precio por los promotores gibraltareños en España, desde donde las trasladan en camiones hasta la zona de vaciado. En pocos años esos terrenos ganados al mar verán crecer edificios de apartamentos.

El problema es que las aguas capturadas no son gibraltareñas, sino españolas. El proceso de expansión de este territorio dependiente de Reino Unido a expensas de las aguas españolas comenzó hace ya años, cuando el Gobierno de la Roca ocupó la tierra de nadie en la frontera con la Línea de la Concepción y las aguas adyacentes para construir el aeropuerto.

Después comenzaron las obras del nuevo puerto, literalmente elevado sobre aguas españolas. Y más tarde se abrió la carrera para llenar de escombros y tierras el litoral este, alrededor de la
playa de los Catalanes, que es la nueva zona de litigio. Las aguas que rodean al Peñón de Gibraltar son, conforme a derecho, aguas territoriales españolas.

Así quedó definido en el Tratado de Utrecht de 1714, que legitimó el robo de la Roca por los británicos durante nuestra Guerra de Sucesión.

Aquel tratado declaraba expresamente que España cedía el territorio sin reconocimiento de soberanía jurisdiccional alguna; por tanto, Gibraltar carece de aguas territoriales propias.

Ahora bien, en 1982 España firmó un tratado internacional, el de Jamaica, que entre otras cosas, sentaba el principio de que a toda costa le corresponde un litoral, es decir, que a cada pedazo de tierra junto al mar debe corresponderle la zona de mar aneja.

Aquel fue un Tratado entre naciones soberanas y Gibraltar nunca ha sido tal, pero en las cláusulas de Jamaica se escuda el Gobierno de la Roca (con la benevolencia británica) para reclamar una zona de aguas propias, a la que denomina Gibraltar waters exclusively. La tenacidad llanita y la negligencia española, especialmente desde la apertura de la verja en 1982, han permitido que el peñón actúe en esas aguas como si fueran suyas.

Es ahí donde la Policía gibraltareña detiene regularmente a nuestros guardias civiles. Y es ahí, en fin, donde ahora Gibraltar echa tierra para ampliar sus posesiones a nuestra costa. Frente a esta situación de hecho, el Gobierno español, especialmente desde que se hizo cargo del ejecutivo Rodríguez Zapatero, ha optado por una actitud de apaciguamiento permanente.

España tiende hoy a considerar el istmo como un interlocutor con personalidad propia, que se añade al tradicional interlocutor británico. De esta forma los rivales ya no son uno, sino dos. Y Gibraltar, naturalmente, aprovecha la oportunidad.

Originalmente publicado en La Gaceta.

 

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Autor

Luis Balcarce

Desde 2007 es Jefe de Redacción de Periodista Digital, uno de los diez digitales más leídos de España.

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