UNA SENTENCIA EJEMPLARIZANTE

EEUU deja en evidencia el indulto más escandaloso de Zapatero

Cirugía plástica, coches de lujo, santero propio... y una condena de ciento cincuenta años de cárcel que cumplirá en Miami, donde López Tardón se refugió pensando que debía ser como España

EEUU deja en evidencia el indulto más escandaloso de Zapatero
Álvaro López Tardón Captura

Ciento cincuenta años de prisión es la pena que le ha impuesto la Justicia estadounidense a Álvaro López Tardón. Al narco, considerado el cabecilla de Los Miami, la ciudad que dio nombre a su grupo de matones de discoteca reconvertidos en traficantes no le ha dado suerte.

Por lo pronto, Tardón, como ha recordado el fiscal Tony González, lleva tres años en la cárcel tras su detención en 2011. A diferencia de España, en EEUU no se han andado con chiquitas. Y es que la desmesura de la que hizo gala en el Benidorm estadounidense la va a pagar con creces.

Las autoridades le atribuyen la responsabilidad del lavado de más de veintiseis millones de dólares (unos veinte millones de euros) procedentes del narcotráfico así como el haber movido más de siete toneladas de cocaina procedente de Colombia y Perú. El drug lord, o señor de la droga, como le han calificado algunos medios de Miami, va a penar tal y como ha vivido: a lo grande.

A la pena de prisión se añade una multa de más de un millón y medio de euros y la devolución de los bienes adquiridos con el dinero que habría blanqueado. Una tarea realizada a través de la adquisición de viviendas de lujo, automóviles de gama alta, obras de arte, ropa de marca y joyas.

A sus casi cuarenta años, Álvaro llegó a gastarse un millón de dólares en relojes, sin contar la adicción a las compras y a la cirugía plástica -llegó a implantarse abdominales y a moldearse los glúteos- que compartía con su esposa, una antigua escort a la que llegó a amenazar con un cuchillo y que testificó en su contra en el juicio.

En una ciudad como Miami, donde van de suyo ciertos excesos y los investigadores están acostumbrados a ver las rarezas más pintorescas de ciertos delincuentes, López Tardón puso alto el listón: prostitutas a 400 euros la hora, miles de euros gastados en ropa en unas horas, santero cubano propio y, entre otros, un impresionante Bugatti Veyron.

Por no faltar, ni siquiera una relación de cliente con Tony Bosch, dueño de la clínica Biogenesis, acusado de proporcionar esteroides a varios jugadores de baseball e investigado por la agencia antidroga estadounidense, la DEA.

Según la versión oficial, ese tren de vida, cargado a su tarjeta de crédito, fue lo que puso sobre su pista a los investigadores estadounidenses. Pero lo cierto es que el expediente de López Tardón, manejado por los organismos internacionales policiales, es de los que hace saltar las alarmas.

Indultado con Zapatero

No es para menos. Desde los tiempos de las guerras de la noche en el segundo tramo de los años noventa, el de López Tardón fue un nombre que pronto interesó a la Policía. Aquellos fueron los años de plomo del ocio nocturno. Tiempos duros en los que varios clanes -los iraníes, Los Miami, etc.- se disputaban el control de los locales. Quien mandaba en el acceso, controlaba el trapicheo.

La crónica negra de aquellos años todavía está por contarse, si es que algún día alguien abre esa espita. Años duros de puños americanos, martillos y navajas, peleas a la luz de las farolas y escaramuzas que sólo afloraron en los casos más extremos como el asesinato a tiros de un portero de la madrileña discoteca Amnesia en 1999.

El monstruo devoró incluso a sus propios hijos, y ni el propio López Tardón se libró. Si el líder original de Los Miami, Juan Carlos Peña, sufrió un accidente de coche que le hizo perder una pierna, el hermano de Álvaro, Artemio, fue secuestrado y apalizado hasta quedar tuerto. ¿Acción-reacción? Peña siempre creyó que su accidente fue provocado por los hermanos, deseosos de ir por libres.

A diferencia de otros, Álvaro siempre fue algo más espabilado que la media. Una vez metido en el negocio de la noche y de la coca, montó una carnicería en el barrio de Salamanca. Había que lavar el dinero y ese fue el inicio. Luego llegó el concesionario de coches de lujo en Villaviciosa de Odón, donde también plantó su residencia. Y el tráfico a lo grande.

La suerte de Álvaro le llevó incluso a recibir un indulto firmado por el ministro de Justicia de José Luis Rodríguez Zapatero, Mariano Fernández Bermejo, en 2008. Condenado en 2002 por una «falta de lesiones en concurso con un delito de lesiones por imprudencia» acaecida en 1997, el atrabiliario titular de la cartera tuvo a bien estampar su rubrica en un texto en el que podía leerse:

«Vengo en conmutar a don Álvaro López Tardón la pena privativa de libertad impuesta por otra de tres años de prisión a condición de que no vuelva a cometer delito doloso en el plazo de seis años desde la publicación del real decreto».

Era el 21 de abril de 2008 y el BOE recogió la medida en su edición del 12 de mayo.

Por cierto, que nunca se volvió a saber de las acusaciones formuladas por algún juez sobre presuntas presiones ejercidas por Los Miami en altas instancias judiciales.

Mientras tanto, Fernández Bermejo continúa bien parapetado -cortesía del fiscal general Eduardo Torres Dulce- como fiscal de la Sala Militar del Tribunal Supremo, donde sustituyó a Fernando Herrero-Tejedor, cuando pasó a ser fiscal jefe de la Secretaría Técnica de la Fiscalía General del Estado.

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