El cuñado del Rey ingresa en la prisión de Brieva, en Ávila: "Este aislamiento también supone un endurecimiento de la pena"

La insoportable soledad de Urdangarin en una celda que ocupó Roldán: «Es como Spandau»

El exdirector de la Guardia Civil: "No hay fórmula para superar algo así, pero leer, escribir y rezar mucho ayuda"

La insoportable soledad de Urdangarin en una celda que ocupó Roldán: "Es como Spandau"
Iñaki Urdangarin. EF

No tendrá contacto con ninguna de las 99 reclusas que hay actualmente: no coincidirá con ellas ni en el patio, ni en las comidas ni en los talleres

No lo esperaban. Cuando ingresó este lunes 18 de junio de 2018 a las 8.13 en la cárcel de Brieva, en Ávila, los funcionarios se las vieron y desearon para poder adecentarle una celda ubicada en un pequeño módulo para hombres que llevaba cuatro años vacío: eligieron para él, tras meterle un camastro, la que ocupaba en tiempos Luis Roldán, ex director general de la Guardia Civil. (Iñaki Urdangarín es ya un preso más en la cárcel de Brieva, en Avila).

Interior de la prisión de Bieva, en Ávila./David CastroPor entonces, durante los 10 años que se pasó encarcelado el mentado desde que ingresó en 1995, no tuvo contacto con otros presos ni pudo participar en actividades deportivas o culturales. Así, se atiborró de Prozac, Valium, Orfidal, Tranxilium o Stilnox. La soledad era insoportable. (La inesperada visita de doña Sofía el día del ingreso en prisión de Urdangarin).

En un reportaje publicado en ‘Crónica de El Mundo’ el 19 de febrero de 2017, Roldán daba algunos consejos para quien tuviera que pasar por tan amargo trance, comparando la prisión como «la cárcel de Spandau»:

«Hay que abrigarse bien. Hace el frío propio de una provincia como Ávila.
Se puede hacer deporte. Hay un minigimnasio que yo nunca usé.

No hay fórmula para superar algo así, pero leer, escribir y rezar mucho ayuda. Pero cada persona somos un mundo.

Leer la Biblia. Hay que tener vida interior, te ayuda en los momentos difíciles.

Yo me dejé ayudar por un jesuita que va todos los domingos llamado José María Fernández.

Aquello es como la cárcel de Spandau. Es tela marinera. Me sentí solo, aislado, abandonado.

Las peores cosas son la falta de libertad, las cámaras de seguridad que te grababan todo el día, el control de mis comunicaciones, de mis llamadas. Yo lo llevaba mal.
Confía en tu familia, apóyate en ellos.

Lo único bueno de la cárcel fueron los funcionarios y los policías que me custodiaron. Me dieron un trato cordial».

El centro penitenciario al que ha acudido el exdeportista -condenado por el Tribunal Supremo a 5 años y 10 meses- está destinado a mujeres, pero dispone de este pequeño módulo para hombres.

Fuentes de Interior reconocen que este aislamiento también supone un endurecimiento de la pena.

«Estar solo día tras día es muy duro», coinciden en señalar varios funcionarios de prisiones, que destacan que serán precisamente ellos los únicos que tendrán trato directo con el preso.

No tendrá contacto con ninguna de las 99 reclusas que hay actualmente en Brieva. No coincidirá con ellas ni en el patio, ni en las comidas ni en los talleres. Por eso, si se produce alguna filtración, las sospechas apuntarán a los pocos funcionarios que van a tratarle.

El exduque de Palma se evita así también cualquier tipo de incidente con compañeros de módulo, lo que facilita su seguridad personal. Por contra, el peaje que tendrá que pagar será el de la soledad, que según las mismas fuentes se va convirtiendo en una dura losa según pasan las semanas de internamiento.

Desde que la cárcel fuese inaugurada en 1989, Interior ha utilizado el módulo de hombres para recluir a presos con alto riesgo de sufrir agresiones. Además de Roldán, por sus celdas han pasado arrepentidos de operaciones contra el narcotráfico que en su día dirigió el exjuez Baltasar Garzón y un condenado por colaborar con ETA, el ertzaina Mikel Sueskun. En la actualidad, en la cárcel cumple condena la exmiembro del comando Barcelona Dolores López Resino.

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