El sanguinario exjefe militar de ETA, Garikoitz Aspiazu Rubina, ‘Txeroki’, condenado a 377 años por la Audiencia Nacional, ya disfruta de semilibertad gracias al Gobierno vasco y con la condescendencia del Ejecutivo de Pedro Sánchez.
El etarra que ya disfrutó el 9 de febrero de 2026 de sus primeras horas en semilibertad, saldrá de lunes a viernes a primera hora de la mañana de la prisión de Martutene (San Sebastián) y solo volverá a dormir.
Todo ello tras el traslado exprés desde Francia y en medio del pacto PSOE-EH Bildu que permite estas «flexibilizaciones» penitenciarias. Víctimas y oposición hablan de amnistía encubierta mientras Sánchez mira para otro lado.
El sanguinario terrorista salió en su primer día encapuchado y vestido de negro en un intento evidente de ocultar su rostro y la imagen ha provocado una oleada de indignación entre las víctimas del terrorismo y sectores políticos que ven en ella la culminación de un proceso iniciado con la cesión de competencias penitenciarias al Gobierno vasco y alimentado por los pactos de Pedro Sánchez con Bildu para mantenerse en el poder.
Txeroki fue condenado en 2011 por la Audiencia Nacional a 377 años de prisión por 20 delitos de asesinato terrorista en grado de tentativa y un delito de estragos. Sumando otras condenas en Francia, sus penas superan los 400 años.
Detenido en 2008 en el país vecino, permaneció 17 años y cuatro meses entre rejas hasta que, tras su traslado a Martutene en agosto de 2024, la Junta de Tratamiento de la prisión —dependiente del Ejecutivo autonómico de coalición PNV-PSE— le ha concedido el régimen de semilibertad mediante la aplicación del artículo 100.2 del Reglamento Penitenciario.

Esto significa que podrá salir de lunes a viernes para «trabajar o realizar voluntariado», pero deberá regresar a dormir a la cárcel y permanecer allí los fines de semana. Una «flexibilización» que, según fuentes del Departamento de Justicia vasco, busca su «resocialización» y que se enmarca en la fase avanzada de cumplimiento de condena. Sin embargo, las víctimas recuerdan que Txeroki nunca ha mostrado arrepentimiento ni ha colaborado con la Justicia para esclarecer los más de 300 asesinatos de ETA que siguen sin resolver.
La oposición no ha tardado en cargar contra el Gobierno central. Desde el PP y VOX se denuncia que esta medida es el precio pagado por Sánchez para asegurar los apoyos de Bildu en investiduras y presupuestos. «El pacto encapuchado PSOE-Bildu da sus frutos: amnistía encubierta para asesinos sin pedir perdón», han señalado portavoces populares. Incluso se ha recordado que la libertad definitiva de Txeroki podría llegar en julio de 2027, tras apenas 19 años reales en prisión.
Mientras tanto, la foto del etarra saliendo impune de la cárcel se ha convertido en un símbolo de lo que muchos consideran una humillación a las víctimas y un nuevo paso en la deriva del sanchismo: priorizar la estabilidad parlamentaria por encima de la memoria, la dignidad y la justicia para quienes sufrieron el terrorismo.
