Isaías Lafuente – El paréntesis


MADRID, 18 (OTR/PRESS)

Bastante grave está la situación económica internacional como para echar más leña en forma de palabras, pero cada minuto que pasa se extiende la sensación de que los principales actores del circo financiero están sufriendo un ataque de pánico. Hace unos días, el candidato republicano a la Casa Blanca, John McCain, intentó conjurar los temores afirmando que el sistema financiero de EE.UU. tenía sólidos cimientos.

Desde entonces, la Administración Bush ha tenido que nacionalizar dos bancos hipotecarios, intermediar en la compra de Merrill Lynch para evitar su quiebra, contemplar el derrumbe del gigante Lehman Brothers, e inyectar dinero público en la aseguradora AIG para no tener que certificar su defunción. Cuando un país con 300 millones de habitantes tiene que inyectar en el sistema 300.000 millones de dólares en dos semanas hablar de la solidez de sus cimientos suena a broma macabra, sobre todo a sus contribuyentes.

Lo peor de todo es que la última operación para hacerse con el control de la aseguradora AIG no ha tenido los efectos esperados. De los cinco grandes bancos de inversión que operaban en EE.UU. antes de la crisis, los únicos no tocados por la ruina, por la venta o por la nacionalización – Goldman Sachs y Morgan Stanley – han sufrido una debacle en la bolsa. Tras constatar que nadie supo ver la magnitud de esta crisis y que nadie es capaz de vislumbrar cuando se podrá salir del túnel y con qué daños, ahora percibimos además que los métodos empleados para frenar la hemorragia tampoco están siendo efectivos.

Mientras esto sucede, el presidente de la patronal española, Gerardo Díaz Ferrán, ha defendido que quizás «se puede poner un paréntesis a la economía de libre mercado» para salir de la crisis. Como aquí nadie da puntada sin hilo, busco la definición de paréntesis en el diccionario y encuentro que es una «oración o frase incidental, sin enlace necesario con los demás miembros del período, cuyo sentido interrumpe pero no altera».

Es decir, los apóstoles del libre mercado llaman al Estado para que inyecte los cimientos podridos sobre los que poder seguir levantando, cerrado el paréntesis, más libre mercado. Por seguir la metáfora, creo más bien que lo que necesita el capitalismo es un punto y aparte, abrir un nuevo capítulo en el que depure sus miserias, purgue sus excesos y acepte sus limitaciones, para que el Estado, al que ahora se llama con temor infantil, sea regulador y supervisor, nunca interventor.

Isaías Lafuentes.

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