Consuelo Sánchez-Vicente – Mal se mire por donde se mire.


MADRID, 25 (OTR/PRESS)

Que solito se ha quedado Zapatero en el Congreso tras las elecciones gallegas y vascas, ayer hasta quienes todavía conservan cuotas de gobierno gracias a los socialistas, como ERC, le zahirieron sin piedad por el vodevil de la retirada de Kosovo: «poco serio», «socio poco fiable», «que va molestando a los aliados», «no tiene política exterior y no se sabe quién manda en su Gobierno», le encadenó directo a la mandíbula el portavoz de los independentistas del tripartito catalán, Ridao. Y fue el grupo que mejor le trató. «Creemos que el interlocutor del Gobierno no son los soldados desplegados en la zona, sino esta Cámara según la ley de Defensa Nacional», puso el dedo en la llaga Llamazares; porque esta es la cuestión: que en democracia no todo vale por salir «guapo» en los telediarios

El consenso de fondo entre el Gobierno y el PP pocas veces ha sido más rotundo que en la cuestión de Kosovo. Coinciden en que si no reconocemos la independencia de Kosovo nada pintamos ahí, y además el PP comparte el temor del gobierno a que en la inminente cumbre de Estrasburgo/Kehl de abril puedan acordarse nuevas misiones para la KFOR que España simplemente no quiere asumir. La impresión de que nos están toreando también es común. Aunque nuestro país lleva más de un año pidiendo una fecha de salida, los altos mandos de la OTAN han venido aplazando la discusión sobre el repliegue con las más variadas excusas procedimentales. La última fecha de la que se ha hablado es junio, pero ni eso es seguro. ¿Tenía derecho España a dar un serio toque de atención a sus socios OTAN? Si. Incluso me atrevería a decir que debía hacerlo. Ahora bien, ¿se puede hacer peor? Difícilmente, pero que muy difícilmente.

Según una ley de la anterior Legislatura aprobada a instancias del propio Rodríguez Zapatero, sin debatir ni consultar con el Consejo de Ministros primero y pedir autorización a las Cortes después, el presidente del gobierno español no puede ordenar envíos o repliegues de tropas españolas en el exterior. Pero, sin debatir ni consultar con «su» Consejo de Ministros ni pedir autorización a las Cortes, el presidente Rodríguez Zapatero ha ordenado retirar las tropas de Kosovo. Fronteras afuera, catástrofe diplomática y profunda decepción. Fronteras adentro, incredulidad y vergüenza. Mal la unilateralidad exterior, mal la descoordinación interior. Y las explicaciones, como ha dicho Rajoy: pa-té-ti-cas.

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