Julia Navarro – Escaño Cero – Lo que es de todos.


MADRID, 25 (OTR/PRESS)

Lo diga Agamenon o lo diga su porquero lo cierto es que es un auténtico atropello a la libertad que una comunidad autónoma impida que los niños estudien y se relacionen en su lengua materna. Y eso es lo que está sucediendo en España hoy con la inestimable ayuda del PSOE. Polémica que ha llegado a la Eurocámara donde se ha aprobado un informe no vinculante, pero aprobado al fin y al cabo, en el que se niega a los padres la posibilidad de que decidan en qué lengua estudian sus hijos y se deja esa decisión en manos del Estado, en el caso de España de las comunidades autónomas.

El texto de la Eurocámara no iba a ser el aprobado, pero una eurodiputada socialista española presentó un texto alternativo para poder salvar la cara a las políticas lingüísticas que se llevan a cabo en Cataluña, Galicia, Baleares y País Vasco. Confieso que no entiendo la posición del PSOE ante este problema. No entiendo por qué los nacionalistas les llevan del ronzal y ellos se dejan sin rechistar.

España tiene una gran riqueza lingüística al contar con el castellano, el catalán, el gallego y el vasco. Todas ellas son lenguas de todos, pertenecen al patrimonio cultural español. No me cabe la menor duda de que hay que apoyar y fomentar el catalán, el vasco y el gallego para que no se pierdan nunca, pero eso es una cosa y otra muy distinta imponer que en Galicia, Cataluña y el País Vasco la lengua vehicular sea el gallego, el catalán o el vasco y que se niegue a los padres que sus hijos puedan estudiar en castellano, o que se obligue a los comerciantes, como en Cataluña, a rotular sus negocios en catalán, o que a la hora de hacer oposiciones para ocupar una plaza de médico en un hospital público en éstas comunidades, pese más el conocimiento de su lengua que la formación académica y experiencia profesional, o que se obligue a los niños a delatar a los compañeros que hablen en castellano, u obligarles a jugar en la lengua de su comunidad. Todo esto es un atropello a los más elementales derechos y libertades de las personas.

Ya digo que soy una firme partidaria de que se promocionen y se cuide el catalán, el gallego y el vasco, pero sin imposiciones, sin que el Estado se meta a organizar en qué lengua se quieren comunicar sus ciudadanos. El «golpe de mano» de los socialistas en el Parlamento Europeo es sencillamente vergonzoso y viene a echar más leña al fuego.

Ninguna lengua debe de ser incompatible con otra y menos en nuestro país donde, insisto, contamos con una enorme riqueza lingüística. El catalán, el vasco y el gallego son también patrimonio del resto de los españoles por más que los nacionalistas se empeñen en lo contrario desde su visión totalitaria al querer imponer una sola lengua, la suya, para ir acercándose a sus sueños de construir en sus comunidades sus propios Estados. E insisto, lo que no se entiende es qué hace el PSOE ayudándoles a tamaña barbaridad.

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