Carmen Tomás – Desde el Parqué – Obama asusta a las bolsas


MADRID, 23 (OTR/PRESS)

Los cambios propuestos en el sistema financiero por el presidente de Estados Unidos tuvieron su reflejo inmediato en las bolsas de todo el mundo. La ola de ventas se propagó por los parqués y afectó de lleno al español. El IBEX se dejó en la semana más de un 4 por ciento. La nueva tasa y los límites al tamaño y actividad que Obama quiere imponer a la banca, aunque no haya ni siquiera terminado la comisión que estudia qué pasó realmente en Wall Street y cuál fue su verdadera participación en la crisis financiera del verano de 2007, huele a necesidad de aumentar la popularidad. Un año después de llegar a la Casa Blanca los norteamericanos se sienten en su mayoría defraudados por Obama y éste ha optado por arremeter contra los banqueros.

No quiero decir que no le falte razón, pero resulta sospechoso el momento y desde luego las formas, más parecidas a las del Oeste que a las del siglo XXI. La cuestión es que por una cosa o por otra, los inversores se asustaron. También en Europa está pesando mucho la situación de Grecia y los malos informes sobre la deuda de España. No caído en saco roto ese informe que Trichet ha encargado sobre la posibilidad de que un país abandone el euro. De hecho, el dólar recambia a 1,4 euros, cuando no hace tanto rozaba los 1,5.

La verdad es que las perspectivas no son precisamente buenas. Hay analistas que están convencidos que se ha roto la racha alcista. En España, razones para el desánimo no nos faltan. Esta semana hemos visto cómo nuestro presidente se presentaba en Europa sin un programa claro para salir de la crisis y cómo en nuestro país se aplazaba de nuevo la reforma del mercado laboral y cualquier cosa que tenga que ver con la toma de decisiones y medidas. Para colmo, se ha conocido el informe de UNESPA sobre el futuro de las pensiones. Si no se hace nada y en profundidad, el sistema petará en 2022. Y la Seguridad Social sigue perdiendo afiliados. Por si fuera poco, los expertos avisan de que en unos meses, tres millones de parados dejarán de cobrar el subsidio y, por tanto, dejarán de cotizar. Un drama que, de momento, no parece importar al gobierno. Zapatero no tiene prisa. Ahora está en presidente de la UE.

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