Cayetano González – El candidato Zapatero.


MADRID, 25 (OTR/PRESS)

Es sorprendente la facilidad con que en algunas ocasiones los partidos políticos se enredan en debates que no solamente son estériles sino que no les aporta nada positivo en el momento en que se producen porque tampoco pueden darle una solución. Este es el caso de lo que en las últimas semanas se está produciendo en el PSOE a cuenta de si Zapatero repetirá o no como candidato de su partido en las próximas elecciones generales previstas en principio, y siempre que el interesado no decida adelantarlas, algo que es un prerrogativa constitucional que tiene, para la primavera del 2012.

El propio Zapatero ha alimentado este debate cuando al ser preguntado por esta cuestión ha optado por tomar la vía de lo obvio en la contestación: «ahora no toca decidir eso; estoy centrado y volcado en sacar a mi País de la crisis y en su momento decidiré de acuerdo con mi familia y con mi partido». Perfecto, pero el hecho es que, lo deseara o no el Presidente, se ha abierto el tarro de las especulaciones y ya se sabe que a río revuelto… Hoy por hoy, Zapatero tiene muy pocos críticos dentro del PSOE que se atrevan a expresar públicamente, otra cosa es en privado, que lo que le conviene al partido es un cambio de candidato. Más bien, sucede todo lo contrario. El «aparato» de Ferraz está férreamente controlado por José Blanco, encargado entre otras misiones de suplir las carencias de Leire Pajín, y lógicamente al servicio del jefe.

Pero dicho lo anterior, también es verdad que Zapatero ha empezado ya a tener problemas derivados fundamentalmente del declive de su estrella como gobernante; de su desprestigio creciente tanto en la esfera nacional como sobre todo en la internacional y de lo que dicen las encuestas, que reflejan dos cosas: que el PP está por delante en intención de voto y que la confianza de los españoles en Zapatero está casi en caída libre. Y cuando un partido le ve las orejas al lobo; es decir, cuando se percibe que la posibilidad de perder el poder es algo mas que una hipótesis de trabajo, entonces empiezan las dificultades, las dudas, etc.

En condiciones normales, Zapatero debería ser el cartel electoral del PSOE en el 2012. Pero queda un mundo hasta entonces y por el camino pueden suceder muchas cosas. Además es un candidato que le tiene tomada la medida a Rajoy y eso contará a la hora de la decisión. Pero ningún partido político tiene vocación de suicidarse voluntariamente. Si de aquí al 2012, con unas importantísimas elecciones municipales y autonómicas en junio del 2011, vienen mal dadas para el PSOE, entonces nada sería descartable. En las filas socialistas hay algunos que no disimulan las ganas que tienen de ser el sucesor, a pesar, por ejemplo, de haber perdido contra Zapatero en julio del 2000 el Congreso del PSOE que le encumbró a este al liderazgo del partido y posteriormente a la Presidencia del Gobierno.

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