Carlos Carnicero – Obama se reinventa a sí mismo.


MADRID, 28 (OTR/PRESS)

Mantener el cincuenta por ciento de la popularidad, después de un año como presidente de los Estados Unidos, no está nada mal; lo que ocurre es que las expectativas generadas con Barack Obama, como primer presidente de raza negra en la Casa Blanca fueron muchas. Y ahora los electores le piden cuentas, como debe ser en democracia.

Ahora, un año después, Guantánamo sigue operativo como centro ilegal de internamiento de prisioneros, el programa de la reforma sanitaria peligra después de haber perdido en Massachusetts la ventaja en el Senado, y la ofensiva de la parte más fiera y ultraconservadora del Partido Republicano ha hecho mella en la línea de flotación de una política que se ha agotado buscando el consenso y el entendimiento con quien sólo quiere la revancha.

Ahora Barack Obama quiere recuperar la iniciativa y acercar su discurso a los ciudadanos, a las capas medias de la sociedad norteamericana y se plantea dar batalla a los sectores financieros de Wall Strett que no están dispuestos a ceder sus privilegios una vez que los efectos más graves de la crisis han sido corregidos con dinero público.

La guerra de Afganistán ha dado un giro tan sorprendente como el de buscar una negociación con los Talibanes (¿moderados?), renunciando a una victoria militar y a la modernización y democratización del país. Ahora lo que se busca es un delicado equilibrio para evitar que Afganistán y su vecina Paquistan se constituyan en feudo del terrorismo de Alqaeda. Con eso es suficiente, al mismo tiempo que se anuncia una retirada progresiva de las tropas de Irak. Mientras, Yemen crece como amenaza para la seguridad mundial y los intentos de negociación con Irán no han dado resultados hasta la fecha, ni se esperan a corto plazo: toda solución en Irán, al margen de una hipotética intervención militar, pasa por las divisiones internas del régimen sumido en grandes convulsiones sociopolíticas.

En política interior, el ambicioso plan de sanidad ha sido dinamitado por los poderosos intereses de las compañías de seguros, cuyos lobby han introducido el miedo en los electores norteamericanos con un incremento importante del gasto público.

Todavía quedan tres años para las elecciones presidenciales. Un tiempo suficiente para enderezar las encuestas. Pero el Partido Republicano, reeditando la polarización de la sociedad no se lo va a poner nada fácil al presidente Obama. Es hora de que empiece a cumplir la agenda con la que se había comprometido.

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