Luis del Val – La salvación: Cascos


MADRID, 26 (OTR/PRESS)

En una etapa de España bastante complicada, cuando la mayoría de los especialistas coinciden en que el dilema consiste en elegir entre lo malo o lo peor, ha salido Francisco Alvarez Cascos, y ha encontrado, sólo, o en compañía de otros, la gran solución: volver a convocar elecciones generales, las que hemos celebrado hace menos de un año. Tampoco es de extrañar, porque Francisco Alvarez Cascos tiene tanta fe en el matrimonio como en las elecciones, y repite, tras cada fracaso, con una fe que a mí me produce un inmenso respeto.

Nada que objetar a sus cambios frecuentes de pareja, porque al fin y al cabo se trata de una cuestión particular, pero lo malo es cuando extiende su afición a las segundas y terceras oportunidades al ámbito público, porque afecta a decenas de miles de personas. Ya les hizo repetir a los asturianos, a los pocos meses de unas elecciones autonómicas, pero como la vocación de Alvarez Cascos es irresistible, desea que la misma purga que les obligó beber a los asturianos se extienda al resto de España.

Por si alguien tuviera duda de cuál es el objetivo, don Francisco Alvarez Cascos ya ha determinado que ni el PP ni el PSOE podrán ponerse de acuerdo, y que hay que buscar a alguien que sea capaz de enderezar el rumbo. ¿Quién? Francisco Alvarez Cascos, que tiene un gran concepto de sí mismo, se resiste por un falso pudor a decirlo claramente, pero resulta nítido: la solución de España es elegir a Francisco Alvarez Cascos. Los asturianos, hace muy poco, le dijeron que no lo querían en la presidencia del gobierno regional, pero quién sabe si lo que los asturianos no quieren para sí, no sea bueno para el resto de los españoles.

Francisco Alvarez Cascos, tras llevar al PSOE a la presidencia de Asturias, parece que aspira a liderar esta derecha que, según su criterio, no hace las cosas como las haría él con su clarividencia y su fatigosa respiración. ¡Quién sabe si el Banco Central Europeo no se acojonaría ante él! Y sería estupendo ver la cara de la Merkel recibiendo la sutil explicación de que el Foro de Asturias está decidido a salvar a España: «Ich bin der Präsident des Forums der Regiom Asturien und ich möchte sparen Spanien». Seguro que Merkel se quedaría rendida. Y estupefacta.

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