Charo Zarzalejos – Audiencia en Mallorca.


MADRID, 11 (OTR/PRESS)

Pasado mañana, martes, el Presidente Rajoy acude al Palacio de Marivent. Se da, así, continuidad a lo que ya es todo un rito de nuestra democracia y que como tal rito, mientras sea posible, hay que mantener. En este encuentro con el Rey, los sucesivos presidentes no es que hayan resuelto grandes asuntos. No es esta la finalidad del rito en cuestión, pero, dadas las circunstancias, no sería sorprendente que al término de la conversación, sea el propio Rajoy el que disipe algunas cuestiones que están calentando, y mucho, esta primera quince de agosto.

Hay que reconocer que el PSOE , en su tarea de Oposición, la ha sabido aprovechar realizando una política «preventiva» que ha calentado las redes sociales y es muy probable que haya contribuido a generar la preocupación que el Gobierno no se ha preocupado de aliviar. Excesiva la posición del PSOE y excesiva, por todo lo contrario, la posición del propio Ejecutivo.

No hay presidente conocido al que le guste que le marquen los tiempos, pero Rajoy es especialmente celoso del manejo de los mismos y es por ello por lo que, probablemente, el Gobierno guarda silencio ante el apremio del PSOE. No faltan estrategas en el PP que creen que aún cuando para ellos es una situación «incómoda», lo mejor que pueden hacer «es dejarles ir. Un partido con vocación de poder tiene que hacer Oposición porque es su papel, pero no dedicarse a la agitación y el PSOE ya ha tocado esa línea sin darse cuenta de que al final se pueden quedar en tierra de nadie. Si les da por la agitación, siempre va a haber alguien a su izquierda que les gane».

Ignoro si esta reflexión ha llegado a Rajoy, pero lo que si parece urgente y necesario es que el Gobierno aclare algunas cuestiones. ¿Es descabellado pensar que sea el propio Rajoy, en Mallorca, el encargado de hacerlo?. En principio no solo no es descabellado, sino que sería lo deseable, incluso lo exigible porque es el Presidente el único con autoridad cierta para, en momentos de angustia, dar mensajes claros a los españoles.

Nos esperan semanas de intenso debate en las que el Ejecutivo debe tomar decisiones trascendentes para el futuro de nuestro país. Entre ellas la de si acudimos o no al llamado «rescate blando». El PSOE se opone en rotundo pero dada la trascendencia de la medida no basta con negarse al mismo. Se impone que planteen una alternativa de manera que lo que pierda el PP en las encuestas puedan recogerlo ellos, cosa que hasta ahora no ha ocurrido pese a haber mantenido un discurso que, en teoría, debería haber calado. ¿Cómo es posible que oponiéndose a un Gobierno «tan nefasto» no logren salir de la atonía a la que le llevaron las urnas?. El Gobierno no tiene claro, a día de hoy, si hay que acudir al mismo.

Quiere negociar condiciones como ya está haciendo Monti, pero es más que probable que llegado al punto en el que estamos, a la mayoría de los ciudadanos los discursos en los que se habla de pérdida de soberanía, sumisión a Merkel, etc. les importe bien poco. Quieren soluciones y si con lo que tenemos no llegamos ¿qué alternativa real queda?. De esto, aunque sea por encima, es probable que el Rey y Rajoy hablen en Mallorca. A la espera de lo que ocurra el Martes, con esta audiencia, Marivent dejará de ser foco de atención. Este verano ya no ha sido lo que era.

El Rey ha estado más activo que nunca, con una agenda bien diseñada y alejada de cualquier frivolidad, pero a partir de ahí, el verano de Marivent ha sido un verano que ha destilado decadencia; esa decadencia que se produce en una gran ciudad después de un enorme tifón. Este verano se ha hecho lo que ha podido. Los mimbres que quedan enteros dan, cada vez, para una cesta más pequeña, de manera que los otros veranos han quedado arrasados y no precisamente por la crisis económica.

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