Cayetano González – Crisis sobre crisis.


MADRID, 17 (OTR/PRESS)

Al presidente del Gobierno se le acumulan los problemas encima de su mesa de trabajo en la Moncloa, algo que por otra parte era previsible y que a nadie debería haberle cogido de sorpresa. A la grave crisis económica que sufre nuestro país habría que añadir el «petardazo» que acaba de pegar el presidente de la Generalitat de Cataluña, Artur Mas, planteando sin ambages un proceso secesionista de dicha comunidad autónoma, aprovechando para ello la ola de la multitudinaria manifestación independentista que tuvo lugar el pasado martes en Barcelona con motivo de la Diada. Por si lo anterior no fuera suficiente, el próximo 21 de octubre habrá elecciones en el País Vasco, de las que con toda seguridad saldrá un Parlamento con una holgada mayoría independentista si se suman los escaños que obtendrán el PNV y EH-Bildu.

Rajoy se encuentra estos días deshojando la margarita de la petición del rescate de España a la Unión Europea. Da toda la impresión que quiere ganar tiempo -algo muy propio del personaje- para por una parte pasar las elecciones vascas y sobre todo las gallegas sin tener que tomar esa decisión y, por otro, confiar que los mercados se vayan apiadando de nuestro país, como si la relajación de la ya famosa prima de riesgo fuera el factor decisivo en esta situación. El presidente del Gobierno está jugando con fuego, porque si demora mucho la toma de esta decisión, algunos en Europa pueden llegar a considerar muy poco serio esa actitud, después de que el Gobierno de Rajoy hubiera presionado tanto para que el Banco Central Europeo comprara deuda de los países en serias dificultades económicas.

En cuanto a la crisis política e institucional, agravada en los últimos días por la ofensiva secesionista desde Cataluña, era algo que ya se encontraba larvado desde hace meses en el horizonte. Dice el sabio refranero que «no hay peor ciego que el no quiere ver», y eso se da mucho en los gobernantes. Que desde Cataluña y el País Vasco se iba a aprovechar el momento de debilidad que atraviesa España como Nación era algo que estaba cantado. Los nacionalistas tienen un olfato muy fino para oler la debilidad del contrario. Y no se pierda de vista que para los nacionalistas, sean estos vascos o catalanes, España no es un aliado potencial, sino un ente al que lisa y llanamente no quieren pertenecer.

Vivimos tiempos difíciles y complicados, no solamente en el terreno económico, sino también en el político e institucional. En esta situación se echa en falta un discurso político del Gobierno, armado ideológicamente, para liderar y hacer frente a esta situación. Los problemas no se resuelven, como a veces piensa Rajoy, dejando simplemente pasar el tiempo. Cuando se hace eso, lo que sucede normalmente es que se acaban pudriendo.

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