Carlos Carnicero – Hacia una nueva huelga general.


MADRID, 07 (OTR/PRESS)

Las manifestaciones de ayer en más de cincuenta ciudades españolas fueron un éxito doble. Por una parte, la afluencia de manifestantes fue muy importante. Por otra, hubo ausencia total de disturbios que hubieran alimentado los deseos del gobierno de criminalizar el derecho de manifestación.

A la sombra de las manifestaciones estaba el auto del juez Pedraz que puso en evidencia al Gobierno hasta el extremo de que importantes representantes del Partido Popular profirieron insultos graves contra el magistrado. Los intentos de incapacitar los impecables razonamientos del juez se han extendido a los sectores más conservadores de la prensa.

La ofensiva de la delegada del Gobierno en Madrid, Cristina Cifuentes, también han chocado contra un muro de la opinión pública que no está por la labor de admitir recortes en el derecho constitucional a la manifestación libre y pacífica.

La novedad de esta convocatoria y de la de huelga general del próximo día 14 de noviembre -si se convoca en firme- es su dimensión europea por la coordinación de los países del sur.

Puede ser un inicio de unidad de protesta de los países más castigados de la Europa del sur que finalmente coordinarían su acción contra el intento de constituir una Europa de los ricos y otra de los pobres.

Las encuestas, entre ellas la de Centro de Investigaciones sociológicas, son tozudas al determinar la ruptura entre la ciudadanía y los partidos y sindicatos. Organizaciones imprescindibles para la vida democrática.

Los sindicatos, si finalmente convocan la huelga general, están en una encrucijada que no admite fracasos. Si la huelga que se convoque no es un éxito de participación y un ejemplo de civismo, el daño puede ser difícil de reparar.

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