Fenando Jáuregui – Rubalcaba se la juega; Rajoy no tanto


MADRID, 18 (OTR/PRESS)

Toda elección autonómica comporta un riesgo para los máximos responsables de un partido político a escala nacional. Parece obvio, por ejemplo, que Mariano Rajoy no puede permitirse que Núñez Feijoo pierda la mayoría absoluta en Galicia, aunque no sea él quien se presente. Y parece igualmente evidente que el secretario general del PSOE, Alfredo Pérez-Rubalcaba, corre un riesgo político muy alto si los resultados son malos para los socialistas en Galicia y el País Vasco, aunque resulte también muy claro que no es él el candidato, y ni siquiera se le podrá responsabilizar sino en una pequeña parte de lo que ocurra este domingo en las urnas.

Es precisamente en Rubalcaba en quien quisiera centrar este comentario, por cuanto es él quien más se la juega este domingo. Sobre su cabeza caerán los cascotes de cualquier presumible bajada en votos y/o escaños. Una parte de sus propios correligionarios -creo que él lo sabe- le culpará de lo malo que ocurra, porque el éxito tiene cien padres y la derrota, ninguno… excepto quien se atreva a asomar la cabeza. Y a Alfredo Pérez-Rubalcaba hay que reconocerle que saca la cabeza con el valor de quien ya casi nada espera de su futuro político: muy probablemente, no va a ser el candidato de cara a las elecciones de 2015 -si es que la Legislatura se prolonga hasta entonces- ni quizá tampoco seguirá mucho tiempo al frente del aparato del partido. Hay quienes, en ámbitos del PSOE no muy simpatizantes de quien fue vicepresidente, ministro del Interior y tantas otras cosas -un tránsito por el poder que sin duda deja huellas y ofendidos–, nunca me reconocerían lo que digo; pero Rubalcaba es, y espero no equivocarme, un personaje con sentido común y con el suficiente sentido del Estado como para entender que algunas plumas habrá de dejarse en pro de un gran pacto de Estado con el PP. Y que el mayor desgaste se cebará en su propio porvenir.

La verdad es que no creo eso que tanto repiten de Rubalcaba: que quiera perpetuarse en el relativo poder que significa el liderazgo de la oposición. Y sabe que su hora de llegar a La Moncloa ya ha pasado. En el PSOE barajan otras opciones: desde Patxi López, que arriesga también sus posibilidades «nacionales» si este domingo sufriese un batacazo electoral, hasta figuras emergentes, como Emiliano García-Page o Juan Moscoso, por citar apenas dos nombres distintos a los clásicos, y ya algo devaluados, de Carme Chacón o Tomás Gómez. A Rubalcaba le toca una difícil situación de presente: obligar a que se realice la gran operación política que España necesita, y que pasa, en primer lugar, por un pacto con Rajoy. Puede que tanto el presidente del Gobierno como el secretario general del PSOE, que se enfrenta a un nuevo y serio obstáculo el 25 de noviembre en Cataluña, puedan aguantar sus respectivas situaciones como si nada fuera a pasar en las urnas. Pero ¿puede esperar el resto de los españoles? Sigo confiando en que todos entiendan los muy distintos y distantes mensajes que lancen las urnas.

fjauregui@diariocritico.com

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