Rajoy sabe que la estupidez es acumulativa.


Viendo los despropósitos de hoy en la política, en los medios de comunicación y en todo el acontecer humano en general, me ha venido a la memoria una nota sobre el efecto acumulativo de la violencia, que figura en uno de mis libros, para establecer el porqué de la insensibilización de la sociedad ante cuestiones graves que hubieran sido impensables hace solo dos décadas.

El efecto de la violencia es acumulativo y produce desensibilización. Un equipo de neurocientíficos, mediante la técnica de resonancia magnética funcional, observó la reacción de los cerebros de 22 voluntarios varones de entre 14 y 17 años mientras visionaban escenas violentas. La experiencia consistía en hacerles ver un número de veces, fragmentos de películas y videojuegos de contenido agresivo, y constatar las reacciones cerebrales ante los estímulos de esta naturaleza. El resultado de las resonancias magnéticas fue que a medida que se repetían las imágenes, la respuesta a los estímulos se atenuaba, es decir, los sujetos se volvían casi insensibles. Este efecto era mayor en los que estaban acostumbrados a las escenas cruentas y a pasar varias horas diarias ante el televisor.

Se utilizó otro indicador que consistía en colocar unos electrodos en los dedos para medir la conductividad eléctrica, que cambia con el sudor y mide el estado emocional. Este experimento también demostró una relajación tras visionar varias veces las imágenes violentas. La exposición a estos contenidos desactiva las respuestas emocionales, con la particularidad de que este efecto es acumulativo.

Dado que estamos hablando de seres humanos y sus reacciones cerebrales, las conclusiones de estos experimentos podemos aplicarlas también al mundo político y social. Ante los primeros casos de corrupción, la sociedad se indignaba y, de una manera u otra, plantaba cara al asunto. Hoy la sociedad dormilona se ha vuelto tan frívola que hasta ha perdido la capacidad de indignarse por lo que realmente merece la pena, aunque sí es capaz de salir a la calle en masa si le quitan el fútbol, los toros o Sálvame. ¡Cómo idiotizan estos programas! Hoy solo salen a la calle los fanáticos bolivarianos de Podemos, Carmena y Colau, personajes a cual más repugnante y asquerosito. ¡Vaya tropa que nos ha traído Mariano Rajoy!

Dice el filósofo Gustavo Bueno que el mayor mal que padece nuestra sociedad es la estupidez. Estoy totalmente de acuerdo, aunque a la estupidez crónica habría que añadirle unos cuantos síndromes más, que hacen que la estupidez sea aún más estúpida. Uno de estos males es haberse acostumbrado a las grandes dosis de políticos desastrosos, indecentes, prevaricadores y psicópatas. Ya no caben más Rajoy ni más Errejones ni más Sánchez ni más Sorayas ni más gente de esta calaña. Y esto, como la violencia, es acumulativo.

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Por Magdalena del Amo
Periodista y escritora, pertenece al Foro de Comunicadores Católicos.
Directora y presentadora de La Bitácora, de Popular TV
Directora de Ourense siglo XXI
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Autor

Magdalena del Amo

Periodista, escritora y editora, especialista en el Nuevo Orden Mundial y en la “Ideología de género”. En la actualidad es directora de La Regla de Oro Ediciones.

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