Carlos Aurelio Caldito Aunión: «Cáncer de próstata versus cáncer de mama. El sistema nacional de salud discrimina a los varones y prioriza a las mujeres»

Carlos Aurelio Caldito Aunión: "Cáncer de próstata versus cáncer de mama. El sistema nacional de salud discrimina a los varones y prioriza a las mujeres"

Desde el año 2013, todos los 11 de junio se celebra el Día Mundial del Cáncer de próstata, con el objetivo de sensibilizar a la sociedad acerca de esta enfermedad que afecta a los hombres, y de llamar la atención respecto de la importancia del diagnóstico precoz, así como de la necesidad de dedicarle más recursos por parte de las autoridades sanitarias, e informar de su tratamiento y su curación.

La próstata es una glándula sexual masculina cuya función es la producción del líquido seminal. Se encuentra situada encima del recto y por debajo de la vejiga, rodeando a la uretra en el punto en que esta se conecta con la vejiga.

El factor fundamental, absolutamente determinante, para sobrevivir a este tipo de cáncer es su detección precoz, ya que cuando se identifica en las primeras fases y es tratado por equipos médicos expertos, hay prácticamente un 100% de posibilidades de curación.

¿Cómo prevenirlo?

Para prevenir el cáncer de próstata es imprescindible el diagnóstico precoz de la enfermedad, para poder tratarla en su estadio inicial. Para ello, se recomienda realizar pruebas de cribado a partir de los 45-50 años, sobre todo si existen antecedentes familiares.

El cáncer de próstata es generalmente asintomático en los momentos iniciales, y se estima que 1 de cada 6 varones desarrollará cáncer de próstata a lo largo de su vida. La edad es un factor de riesgo ya que más del 75% de los casos se diagnostican en mayores de 65 años. Se considera qua las dietas ricas en grasas, el hábito de fumar, el contacto con metales pesados, la escasa exposición al sol, el exceso de peso y una vida sedentaria pueden favorecer el riesgo de cáncer de próstata.

El cáncer de próstata es el segundo cáncer en cuánto a incidencia y el sexto en mortalidad en todo el mundo. Según los expertos, es previsible que dos de cada cien hombres acaben padeciendo cáncer de próstata.

La vergüenza y el pudor son las emociones más frecuentes que suelen surgir en los hombres cuando se tienen que enfrentar a una revisión de la próstata, prejuicios que pueden poner en peligro su vida ya que impiden un diagnóstico precoz de este tipo de cáncer.

En España apenas el 13 por ciento de los varones se somete a las revisiones anuales aconsejadas por los especialistas. Según los informes publicados por la  Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), cada año se diagnostican en España más de 30.000 nuevos casos de cáncer de próstata, siendo esta prevalencia superior a la asociada a los tumores de pulmón y el de colon.

El cáncer de próstata suele afectar a alrededor del 15% de los varones menores de 60 años, a un 41,3% de aquellos con edades comprendidas entre los 60 y los 70 años, a un 20,3% de los españoles de 70 a 75 años, y a un 23,1% de los mayores de 75 años.

Aparte de los prejuicios anteriormente mencionados, otra de las principales causas de esa mortandad es la gran similitud de síntomas con los de otras enfermedades. Por ese motivo suele diagnosticarse demasiado tarde, cuando el tumor está demasiado avanzado.

Respecto de realizar diagnósticos a tiempo, existe otro factor especialmente determinante: la falta de “cultura médica” entre los varones, algo que es perfectamente corregible tal como se ha hecho con las mujeres respecto de la prevención del cáncer de mama y otras afecciones típicamente femeninas. Es imprescindible que las autoridades sanitarias emprendan campañas de información-difusión que inviten a los hombres mayores de cincuenta años a que se sometan a revisiones urológicas con frecuencia, es la única forma de que los afectados sean detectados a tiempo y por lo tanto curados.

Estamos hablando de una cuestión especialmente importante: el que los varones disfruten de una vida de suficiente calidad, para lo cual es necesario que puedan llevar una aceptable vida sexual y que puedan orinar sin dificultad.

Comenzaba mi escrito mencionando que todos los días 11 de junio, desde 2013, se “celebra” el día mundial contra el cáncer de próstata, pero,  ¿basta con la celebración de uno de los 365 de cada año? Sin duda no basta con un solo día, todos los días deberían ser “días mundiales contra el cáncer de próstata”, todos los días del año deberían las autoridades sanitarias destinar recursos, esfuerzos, campañas para que los varones acudan a los servicios médicos, por aquello tan manido de “más vale prevenir…”

Respecto de lo que vengo hablando, es importante señalar que, dos de cada tres euros que gasta el Sistema Nacional de Salud, van destinados a las mujeres; a lo cual habría que sumar, también, los gastos originados por los cuidados relacionados con la maternidad. La sanidad pública les dedica a las mujeres más atenciones que a los hombres, de manera escandalosa. A pesar de ello las feministas siguen gritando que la salud de las mujeres está “descuidada”.

Dicen que las comparaciones son odiosas, pues aunque sea a riesgo de ser odiado, permítaseme que compare:

Vaya por delante mi aplauso a las campañas que se vienen emprendiendo por parte de las autoridades sanitarias y de bienestar social para convencer a las mujeres para que pasen por los servicios médicos y se les efectúen mamografías. Es maravilloso que se emprendan acciones de este tipo, encaminadas a la detección precoz del cáncer de mama, enfermedad típica de las mujeres y causa desafortunadamente de un enorme número de muertes, generalmente por no ser tratados a tiempo.

Pues como decía, voy a comparar. Lo primero que se me ocurre preguntar es ¿por qué no se le dedica apenas atención, o ninguna, al cáncer más frecuente entre los varones?

E insisto, a riesgo de ser malinterpretado, ¿no es hora ya de orientar también esfuerzos, recursos, atenciones a otros miembros de la comunidad además de a las mujeres? Vuelvo a repetir: no digo que se las desatienda, nada más lejos de mis intenciones. Pero es que con tanta “discriminación positiva” (ninguna discriminación puede ser positiva, habría que hablar de trato de favor o atención preferente) acaba habiendo sectores de la sociedad, que también son vulnerables y qué sí están clara y escandalosamente desatendidos. Por poner un ejemplo, los varones.

La muerte de varones por cáncer de próstata (además del de pulmón y el de colon) es una de las razones de que las  mujeres tengan una esperanza de vida de alrededor de siete años más que los varones… ¿Se imaginan que la cuestión fuera al revés?

Imaginen que las mujeres vivieran, como media, siete años menos que los hombres. Es seguro que ya se habrían hecho multitud de investigaciones, de estudios exhaustivos acerca de las causas de la discriminación vital para erradicarlas.

Imaginen también que, se descubriera que las mujeres se suicidan cinco veces más que los hombres, y que ésta, también, fuera una de las muchas causas de la terrible “brecha vital” entre hombres y mujeres. Tampoco duden de que se investigarían las enfermedades mentales que empujan a las mujeres al suicidio, y las razones por las que la sociedad las lleva a tomar tan terrible decisión.

¿Sería de extrañar que los diversos organismos, institutos, fundaciones, etc. reclamaran programas, seguimientos, campañas, denuncias de casos, legislación de discriminación “positiva”, y un largo etc.?

Demos un paso más y supongamos que, en la “brecha vital” entre hombres y mujeres, también influyeran enfermedades que afectaran más a las mujeres: cánceres de órganos propios de su sexo,  u otros tipos de tumores, infartos… Pueden estar seguros de que, de inmediato se harían estudios, investigaciones, campañas, colectas, día del cáncer tal o cual, lacito de color, exigencia a las autoridades de que se invierta dinero en erradicar la mortandad, cursos de concienciación de vida saludable para hipertensas e “infartables”…

Abordemos otro ámbito: supongamos, también, que otra de las causas de que los hombres vivieran mayor número de años que las mujeres, fuera el trabajo de las unas y de los otros, y que el trabajo de las mujeres fuera de mayor riesgo, afectando los accidentes de trabajo con resultado de muerte al 95% de trabajadoras jóvenes. Piensen en la cantidad de campañas de seguridad laboral, de prevención de riesgos directamente dirigidos a mujeres. Imaginen los noticiarios de las televisiones, día tras día, con varias mujeres muertas en su lugar de trabajo, con el pie de foto: “siguen muriendo mujeres todos los días”.

Si tenemos en cuenta estas reflexiones (y muchas más que darían para llenar un libro), se llega a la conclusión de que, en verdad el sexo “débil” es el masculino, el que “menos dura”, el más desatendido por las autoridades en general, y las sanitarias en particular. Nos dicen todos los días que hay que proteger a la gente que está en situación de mayor vulnerabilidad, a los más desfavorecidos, a los más débiles… que no hay que dejar a nadie atrás que, esté necesitado… pero, no hay una sola campaña, un solo programa para hombres, tampoco ponen en las televisiones y demás medios de información, lazos en el día del cáncer de próstata, ni se estudia la razón por la cual los hombres se suicidan muchísimo más que las mujeres, ni hay programas de vida saludable para sujetos de alto riesgo: los hombres…

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