Manuel del Rosal: «“La nueva normalidad” orwelliana de Sánchez»

Manuel del Rosal: "“La nueva normalidad” orwelliana de Sánchez"

Tutela: Autoridad conferida por ley a un adulto para cuidar de una persona y de sus bienes porque esta no está capacitada por sí misma

El presidente Sánchez nos anuncia la “nueva normalidad” durante la cual él y su equipo de gobierno nos “tutelará”. Es decir, recortará nuestros derechos de forma diferente a como los ha recortado los últimos cuatro meses, pero los seguirá recortando.

Solo de pensar que mi vida va a transcurrir bajo la “tutela de Sánchez, se me abren las carnes en canal. No sé los demás, pero, al menos yo, estoy capacitado desde muy joven a valerme por mi mismo. Lo que los ciudadanos necesitamos no es que nos tutele, sino es que nos de trabajo y oportunidades y no la mísera limosna de IMV.

“Que esta sociedad de “progreso” tenga una enfermedad – las sociedades también enferman – podría ser relativamente soportable. Lo que no puede serlo es que ella sea la enfermedad en sí misma”

Pedro Sánchez, aprovechando la ocasión que le ha ofrecido el coronavirus, bajo el eufemismo de alarma, nos ha impuesto un estado de excepción. Eso le ha permitido usarnos y utilizarnos a su antojo. No solo nos ha utilizado y usado a los ciudadanos, también a las empresas, a las pymes, a los autónomos, a las instituciones, a los organismos, a las fuerzas de seguridad, a las autonomías, a la sanidad, a la economía, al empleo, a los transportes…y bajo la excusa de actuar pensando en la salud y el bienestar de los ciudadanos, ha robado nuestra libertad, ha impuesto leyes a su antojo, ha nombrado a dedo más y más cargos para engrosar el gasto público, ya de por sí desmesurado que culminó el otro día con el nombramiento de su amigo Carnicero, amigo del alma y compañero de juegos en los recreos del Ramiro de Maeztu. Todo esto podría haber sido razonablemente aceptable si esas medidas unilaterales y autoritarias hubieran dado resultados…pero no ha sido así, sino todo lo contrario. Somos el país con el mayor número de trabajadores de Sanidad infectados del mundo, el número de muertos es el más alto de un país europeo, número que, como si de una contabilidad A y B se tratara ha subido y bajado según el día, y que ahora mismo nadie sabe a ciencia cierta el número real de muertos por este virus. Cada aparición pública de los responsables ante la ciudadanía a través de la televisión sonaba a milonga barriobajera, a tango rioplatense. La falta de credibilidad de Sánchez, Illa, Simón y otros miembros del gobierno, supuraba por la pantalla del televisor; llegando al cenit de la manipulación, del embeleco, de la hipocresía cada sábado cuando el ínclito, inefable y nunca bien ponderado Pedro Sánchez, nos regalaba su lectura ante las cámaras de la hoja dominical socialista y nos vendía sus bondades como el mercachifle coplero de “la tienda en casa”. Y dentro de unos días la… “nueva normalidad”

Con la “nueva normalidad”, Sánchez ha prometido “tutelarnos” Es decir, dirigir nuestras vidas para seguir sirviéndose del estado de “nueva normalidad” para gobernar de forma autoritaria. “Nueva normalidad” es una frase claramente extraída del mundo distópico de George Orwell, de la neolengua del Gran Hermano. Si los ciudadanos nos preocupáramos y supiéramos leer los entresijos de la frase entenderíamos lo que encierra, pero la mayoría de los ciudadanos no está para esa labor. “Nueva normalidad” nos avisa de que, una vez iniciada esa “normalidad”, nada ya será igual, pues la “normalidad” estará establecida por criterios políticos que beneficien al gobierno, aunque perjudiquen a España y a los españoles. Como será una decisión unilateral – como todas las de Sánchez – y amparada, blindada y sostenida por un decreto ley, los ciudadanos tendremos que tragárnosla como cuando nuestras madres nos decían “esto son lentejas, si quieres las comes, si no las dejas”.

Vamos a pasar en pocos días de un estado de excepción encubierto a otro estado de “normalidad” falso. Si durante el estado de alarma – excepción, Sánchez ha hecho lo que le ha dado la gana teniéndonos de rehenes, la “nueva normalidad” le va a permitir hacer lo mismo. Que nadie se equivoque. Y llegados aquí debemos preguntarnos si esta sociedad de este siglo, en este país contestará a los desmanes sanitarios y económicos causados durante cuatro meses y a los que se van a producir con la “nueva normalidad”, metiendo en las urnas un voto que exprese el hartazgo, la indignación, la rabia por impotencia, las lágrimas por los muertos, la ira por la situación económica… de una sociedad viva o, por el contrario, meterá en las urnas el voto de la complacencia, la sumisión, la cobardía y la falta de nervio de una sociedad anestesiada, insensible y entregada, de una sociedad dividida entre los que duermen y los que bostezan.

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