OPINIÓN

Victor Entrialgo De Castro: «Ya lo decía yo»

Victor Entrialgo De Castro: "Ya lo decía yo"

Cuando se vaya esta panda de facinerosos, tras el estruendo, la gran dificultad será el recuento del número de españoles que van a exclamar «Ya lo decía yo». Pero será tarde. Se vayan cuando se vayan, será tarde.

No conozco bien los detalles, y tampoco soy furibundo enemigo de Macron, pero se esté a favor o en contra y sin entrar en cualquier otra consideración, se ve que Francia y los franceses salen a reclamar lo que «consideran» debido.

Aquí sin embargo, en este pais indolente y acomodaticio, a los sindicatos del pañuelo palestino, a los partidos cuando no hay periodos de sesiones e incluso a los ciudadanos cada vez más burocratizados y menos particulares, donde todo el mundo va a lo suyo menos yo que voy a lo mío, no les viene bien salir pacífica y ordenadamente a la calle por navidades, ni en verano, ni en puentes, ni en semana santa.Ya me quejaré despues.

Hasta los medios y el poder retroalimentados colaboran con su insistencia en la incitación al lleno y luego en el lamento del vacío, primero celebrando la superación de los niveles de prepandemia y tan sólo un día después, doliéndose por la dificultad del ahorro.

El sanchismo es una economia de momias subvencionadas frente al dinamismo de empresas y negocios para hacer cosas nuevas, o las mismas bien hechas, o simplemente de forma diferente.

Frente al fomento de las condiciones para la actividad económica aquí se ahuyenta a las empresas y luego se amenaza para que se queden. Luego se fosiliza todo y los puestos de trabajo públicos son búnkeres vacíos. Mientras, el gobierno dispara como sus «correligionarios» rusos con su artillería pesada frente a la empresa privada «ucraniana», que esquiva las bombas de impuestos para que no haya más bajas por desempleo.

Entre tanto, un ejército de políticos no solo es incapaz de crear las condiciones del crecimiento sino que incluso niega la necesidad de crear empleo para pagar las pensiones.¿No véis las huidas y desbandadas de Semana Santa? dice el nefando lastre de presidente. ¡Esto va de miedo! y ¡Todo gracias a nosotros!. Si no se viera su infame cara dura puesta en las elecciones, en este país no habría suficientes oftalmólogos.

Cuando se vaya esta panda de facinerosos, despues del estruendo, junto a la enumeración de pucherazos y manipulaciones de Censo, BOE y CIS que están llevando a cabo Sanchez y los suyos, y que no debieran permitirse, menos
aun tres meses antes de unas elecciones, la gran cuestión, la gran dificultad será el recuento del número de españoles que van a decir entonces, «Ya lo decía yo». Pero será tarde. Se vaya cuando se vayan, cuando lo digan será tarde.

Víctor Entrialgo

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