Desde que España tiene en el poder al ultraizquierdista “El Mentiroso”, no da un paso acertado, abandona la defensa del País al azar, pero premia el destino a los socios independentistas, a los herederos de terroristas, a los que quieren ver acabado el orgullo de ser español, y grupos similares. La corrupción es un virus que ataca a ciertos políticos, sin respetar la pasión y el empeño que estos ponen, como vacuna, por evitar que se les descubra. La ineptitud de los que ostentan cargos, es manifiesta y el anhelo por descargarse las maldades es descomunal, culpando de todo a la oposición, a la prensa, a la justicia, a las instituciones libres que aún no han colonizado, etc. El coro de opinión sincronizada, funciona de maravilla.
Lo que ha ocurrido en los últimos días, difícil es recordar, desde el apagón hasta ahora. Mucho más difícil recordar todas las triquiñuelas desde que “El Mentiroso” tomó, primero la Secretaría de su partido con elecciones irregulares, y luego el poder absoluto en el control del País.
El Mentiroso ni dimite ni convoca elecciones, sin importarle que los españoles nos quedemos sin luz, los trenes con grandes retrasos, cancelaciones, paradas intempestivas frecuentes, con los jueces imputando a numerosas personas de su entorno, descubierta la guerra sucia de sus acólitos contra la UCO y los jueces, otros que cobraban por quitar multas de Hacienda a empresas, negociaciones perversas con delincuentes huidos de la justicia, manipular la Constitución Española poniendo al frente del Constitucional a un vasallo y con ello hacer creer que la amnistía es constitucional, etc., etc.
Pablo D. Escolar
