La Constitución del Setenta y Ocho,
A tal nivel elevó la concordia,
Que, asumiéndola cual misericordia,
¡Craso error!, le dio pocilga al gocho;
Quien sin duda ahora es un tocho
De iras y a todas horas incordia,
Esparciendo por doquier la discordia,
Ligero y abierto como un birlocho,
Es con quien, con cama en el Gobierno,
Si es que la Derecha no lo remedia,
Unas veces cariñoso y tierno,
Y falso actor otras de una comedia,
Volverá España a ser una tragedia,
O peor aún, … ¡otra vez un infierno!.

