Me gustaría irme una noche a la cama,
Sin ver que a algún Rojo no lo ponen verde,
Y no porque de mala gente tengan la fama,
También porque el que no miente o insulta, muerde;
La posibilidad de que esto no concuerde
Con la realidad, hoy es un panorama
Tan negro y difícil que uno se pierde
Como pájaro sin pluma o pez sin escama,
Sin que de su árbol o de su río se acuerde;
Gente que se empeña en convertir en un drama
Nuestra tranquila vida, y no le remuerde
Urdir a diario incansables la trama
De culpar al suegro del Marqués de Villaverde,
-como si ellos fueran algodón en rama-,
De nuestros males, … ¡Verde, que te quiero verde!.

