El poder mediático de un gobierno se mide mucho más por lo que silencia que por lo que proclama. Bajo ese foco él de Zapatero resulta de una eficacia impresionante. Para ello cuenta no sólo con los medios declaradamente afines, que son muchos y donde únicamente hay que preocuparse de algunos enfados de familia que se resuelven con prontitud, sino con aquellos supuestos opositores cuya principal batalla no es atacar al gobierno sino desgastar a la propia oposición para colocar a quienes consideran que la harían mejor. O sea ellos mismos a través de sus pupilos. Con los unos y los otros el Gobierno ha logrado y durante este mes de octubre de manera estremecedora que todo aquello que le moleste se convierta en invisible.
Los primeros invisibles son los 4,2 millones de parados. La subida de cerca de cien mil nuevos desempleados apenas si se corporeizó durante unas horas. Quedó de inmediato relegada y descontada. Ahora casi parece que todos ellos, los acumulados o los nuevos, son apenas una cifra. Una cifra subsidiada. Más allá del número no hay nada. Por llevarse a la boca los parados ni siquiera se pueden llevar un reportaje, una tertulia, un debate, una columna.Es de esperar que la ínfima bajada en la encuesta EPA-que no deja de ser, aunque coyuntural y ya sobrepasada, una buena noticia-avive al menos el interés gubernamnetal por hablar del tema.
Desaparecidos además de secuestrados están los pescadores del atunero asaltado por los piratas somalíes. Sordina total, silencio absoluto, desinterés completo. Quien va a ocuparse de sus vidas, de su situación, de la responsabilidad del Gobierno que les negó protección(ahora les permitirá que recurran a mercenarios) y de su angustia y la de sus familias que ya dura semanas. La famosa comisión en lo que se devana los sesos es en regatear el rescate y ver como libera sin que se note a los dos secuestradores detenidos que Garzón se ha traído para España para que su amigo Pedraz protagonice otro de sus episiodios esperpenticos que cubren de ridículo ante los sufridos ciudadanos españoles y ahora tambhien ante el mundo a la Justicia española.
El silencio cae hasta sobre los chivatazos. Aunque estos desmonten operaciones antiterroristas. Aunque la cosa sea tan sucia como que unos policías avisan a unos etarras de que se quiten de en medio porque sus compañeros les pueden pillar con las manos en la masa. Se confirma el hecho, se tienen la certeza de que existe el delito, pero se pide el archivo porque, que humildad, se reconocen incapaces de dar con el autor o los autores de la vileza.
Pero ¿quién va a hablar de eso habiendo un Gurtel por medio?. Un Gurtel que cada vez se parece más a los moros de Queipo pues una y otra vez vemos pasar a los mismos con las mismas conversaciones portadas y por nuestra puerta-pantalla. Tanta vuelta pudiera hacer que alguno caiga ya en la cuenta. ¡Descuida!. Hay otros 34.000 folios preparados, para ser servidos en raciones cuando sea menester y así lo requiera el momento político-procesal oportuno. Cando las caras de los moros ya suenen demasiado y la gente empiece a querer ver en la “tele” a alguien más que a ellos y Belén Esteban, aunque ella estará ya para siempre con nosotros, entonces sacaran a desfilar a los regulares.
Cualquier otro escándalo sea este de Sevilla o afecte a Barcelona, resulta no tener la más mínima importancia. De Mercasevilla o de una hija que tiene un vicepresidente a quien se le otorgó un contrato de 10 millones de euros. O gobernar la diputación de Almería con un racista al que en su día pusieron pinto para acostarse con él al día siguiente y ahora hacerse el nuevo porque se descubre una fabrica de blanqueo debajo del colchón que compartían. ¿Eso a quien le importa?.Menuda bagatela comparada con un reloj que le regalaron a Costa. ¿Y lo del Palau y los dineros unos para el bolso propio , otros para los padrinos políticos?. Nada eso es libertad sin fianza y no da ni para un breve en pagina par, hombre.
Todo es invisible. Todo aquello que molesta al gobierno parece adelgazar. Hasta los asistentes a la manifestación contra el aborto que por obra y gracia de EFE perdieron en un suspiro informativo cientos de miles de asistentes. La invisibilidad es tal, mientras que los moros del Gurtell siguen desfilando, que ya parece que ni siquiera hubiera crisis. ¡Que antigualla informativa eso de la crisis! . Con lo vistosos que son y lo bien que desfilan los moros de Gurtel a quien le importa aquí el paro.
