Este 2 de septiembre de 2014, Luis García Montero escribe en Infolibre una columna titulada ‘La multitud tecnológica‘ en la que arranca diciendo:
Escribir literatura supone inventarse un lector. Quien escribe necesita ordenar sus pensamientos, buscar las palabras precisas, imaginar en una dirección determinada, tomar decisiones que implican a otro.
Añade que:
Informar y meditar sobre un país supone la búsqueda de una opinión pública. El esfuerzo de no mentir, de no confundir la verdad con un alegato en favor de los propios intereses, exige un horizonte público que se niegue a la manipulación.
Y concluye que:
Para no caer en la derrota y perder el pudor, la figura pública necesita una sociedad capaz de reconocer la decencia y de castigar la infamia.

