Francisco Muro

La casta en la Universidad.

Cuando Pablo Iglesias habla de la casta, sabe lo que dice. La mayoría del equipo dirigente de Podemos procede de la Universidad, la institución española donde la casta viene gobernando desde hace décadas, sin que nadie se atreva a meterse con ella o a exigir el cambio porque es la propia casta universitaria la que dicta las reglas, la que selecciona a los candidatos y la que elige a sus miembros. No hay futuro sin padrinos, no hay vida en la Universidad fuera de la casta. Y eso sucedía antes del franquismo, en el franquismo y después del franquismo.

La única diferencia con la situación actual es que la Universidad de la pre-transición fue un instrumento activo de agitación y de cambio y hoy no pinta nada. Vive en su limbo. Hasta que Pablo Iglesias y los suyos han decidido dar el salto de la Universidad a la política. De una casta a otra. Les preocupa la casta política, pero eluden hablar de la casta universitaria que, sin embargo, está mucho menos controlada y tiene un poder, en su campo, seguramente mayor que el de los políticos en el suyo.

La casta universitaria, y Pablo Iglesias lo sabe bien, es mucho más opaca, mucho menos transparente aún que la política. Allí, también el que se mueve no sale en la foto. Y los Rectores, los jefes de Departamento, los catedráticos y un buen número de profesores no rinden cuentas a nadie, no responden de nada, no tienen que demostrar que siguen siendo idóneos para su puesto, ni tienen que investigar con rigor. Las plantillas docentes de las Universidades sobrepasan la media de los 60 años, pero lo importante no es la edad sino la preparación. Y ahí, la media no da la talla. La razón está en el aluvión de catedráticos que llegó cuando se multiplicó, de forma innecesaria e ineficiente, el número de Universidades y hubo que hacer catedráticos a los que se lo merecían y a los que no.

En la Universidad hay excelentes profesores y muchos docentes que trabajan e investigan. Pero son la minoría, La Universidad española está a la cola de Europa en ideas patentadas. La mitad de las Universidades ni siquiera llegan a patentar sus hallazgos. La Universidad española está bajando año tras año el nivel de exigencia porque si no, no aprobaría nadie. Se quejan de falta de presupuestos, y pueden tener algo de razón, pero invierten mal. Sobran universitarios y faltan buenos profesores porque no hay exigencia en la contratación del personal docente. La Universidad, lo dice el profesor Andrés Pedreño, tiene que salir de esa «zona de confort» en la que vive, reinventarse, liderar el cambio y la investigación… Lo malo es que la casta universitaria -esa de la que Pablo Iglesias no habla porque forma parte de ella- no lo va a permitir. Sería un suicidio. Es preferible emigrar y conquistar otros paraísos de la casta.

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