Cayetano González

Queda partido por jugar

Queda partido por jugar
Cayetano González. PD

Aunque la fecha del Pleno para la Investidura del candidato del PSOE está ya ahí, el próximo día 2, eso no significa ni garantiza que antes de ese día se alcance un pacto o acuerdo que permita a Pedro Sánchez ser investido como Presidente del Gobierno.

Es más, a día de hoy, los pronósticos apuntan más bien a que en la próxima semana, el candidato del PSOE no conseguirá ser investido ni en la primera votación, en la que se requiere mayoría absoluta, ni en la segunda, en la que le haría falta tener más síes que noes.

Pero al menos, lo que si empezará a correr desde el día de la primera votación es el plazo de dos meses previsto en la ley para intentar investir a un candidato como Presidente del Gobierno y en caso de no lograrlo, se procedería el 2 de mayo a la disolución de las Cortes Generales y a la convocatoria de unas nuevas elecciones que tendrían lugar el domingo 26 de junio.

El precedente más inmediato de una situación equiparable a la que se está viviendo en la política nacional fue la fallida investidura de Artur Mas como Presidente de la Generalitat de Cataluña por la negativa de la CUP a darle su apoyo. Mas y su partido se enrocaron hasta el último segundo del último minuto, negándose a aceptar las exigencias de los antisistema de la CUP que pedían la cabeza de Mas para plantearse apoyar la investidura de otro candidato de la coalición Juntos por el Si. Y, efectivamente, fue en el último suspiro antes de que expirara el plazo para convocar unas nuevas elecciones en Cataluña, cuando Mas decidió echarse un lado y dejar paso a quien es actualmente Presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont.

Por lo tanto, aunque algunos, sobre todo en el PP, se mueven ya en el escenario de unas nuevas elecciones, habrá que ser prudentes y pensar que todavía hay mucho partido por jugar. La pelota está fundamentalmente en el tejado de Podemos, porque ante un pacto PSOE-Ciudadanos, bastaría con su abstención para que Sánchez fuera Presidente. O también, los de Pablo Iglesias pueden rebajar sus pretensiones programáticas y de «sillones» para lograr un pacto con el PSOE, IU y Compromís, que junto al apoyo del PNV pondría en bandeja la investidura del candidato socialista.

¿Y el PP? También tiene margen para jugar sus bazas. Si de verdad quiere evitar un gobierno de la izquierda con Podemos dentro del Ejecutivo lo tiene fácil: abstenerse en la investidura de Sánchez si este logra un pacto con Ciudadanos. Pero esa posibilidad tiene hoy por hoy su mayor obstáculo en Rajoy que se resiste a dar ese apoyo -razones no le faltan para no hacerlo- y prefiere apostar por unas nuevas elecciones, aunque nadie le asegure que estas cambien significativamente el actual mapa político. Y en el camino se habrán perdido seis meses plagados de inestabilidad y de parálisis institucional.

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