Juan Antonio Cordero Alonso

La correción política en Cataluña

La correción política en Cataluña
Juan Antonio Cordero. PD

Parece que la corrección política, aquí, en Cataluña, tan pagada y regada como difundida y sacralizada, comienza a resquebrajarse tras el largo y opaco silencio que dura ya varias décadas.

Silencio de esparadrapo en la boca, de temor, adoctrinamiento y ostracismo, silencio de talonario y ruido mediático. El gran botín de la subvención y la publicidad: TV3s, Godós, Mikimotos, Vilawebs, Punts, ANCs, Omniums, y, justo, hasta Molineros… La lista es larga. Más que este escrito, por lo que desisto de concluirla.
Pero al perfecto engrase de esta corrección política parece que le están comenzando a salir algunos granos. ¡Que grandes tiempos aquellos de las editoriales conjuntas! ¡Que impacto! Todo el rebaño dentro del redil y con un solo pastor. Como en la Venezuela de Chaves… que la de Maduro ya no es lo mismo, y antes la de Mao, y la de Castro…

Comienzan a haber medios que informan y distinguen entre lo real y lo deseable de parte. Y eso es un problema para la interpretación única, y por tanto pervertida, que proyecta el Régimen, una amalgama variopinta en la que caben desde condes hasta ocupas, pasando por rojos de salón si un pelo de tonto ni de listo, estómagos agradecidos y mucho… por lo que podemos observar, sindicalistas aspirantes a algo importante en la Generalitat o en la UGT, pongamos por caso, artistas que debieron de perder la creatividad, rostros de santurronas y/o solteronas, cortes de pelo playmovil, monjas fuera de la clausura… y hasta obispos.

Todos defendiendo a coro, urbi et orbe (es un decir), las bondades del Carlismo del SXXI y ninguno de los perjuicios. No llegar al 70% de los votos en estas circunstancias debería provocar un debate, pero aquí somos más de circunloquios y de ‘nosaltres’ y, por otra parte, para el Carlismo los votos nunca fueron una prioridad.
Gracias a estas primeras fisuras, y a otras cada vez mayores, podemos saber que un tal Germà Bel está siendo descabalgado de sus aspiraciones para algo importante también… porque el amo del chiringuito económico es otro tal Junqueras.

El primero un amplio currículum en materia económica: licenciatura y doctorado en Económicas, máster por la Universidad de Chicago, becario Fulbright y MEC de investigación, catedrático Economía Aplicada en la UB… El bagaje político, de menos recorrido y brillantez, estaría a medio camino entre lo previsible y sorprendente, dependiendo de desde donde se mire.

Pasar de becado por Fulbright y el MEC a Asesor de PSOE, de ahí al PSC (vertiente Dret a decidir), después ser designado miembro del Consejo Asesor para la Transición Nacional y por último, dos años después, ser el cabeza de lista de Junts pel Sí por Tarragona… no tiene pérdida. ¡Que recorrido!

Supongo que se ha ido cambiando a medida que sus oportunidades iban oscureciendo. Con malos tiempos del PSOE… se refugió en el PSC; con la caída del PSC… acercamiento a CDC; con la desaparición de CDC… reciclaje por Junts pel si… Toda una lección de lealtad con sus viejos grupos de pertenencia y sobre todo con sus principios… en caso de que los haya.

Gran personaje, Germà Bel, sin duda. En 2013, cuando los tapados nacio-independendistas del PSC, que no eran muchos pero si mandaban (Maragalles, Gelis, Turas, Mascarelles, Martíes…), mostraron sus cartas y sus últimas identidades a favor del Viatge a Itaca, el ínclito Germà Bel escribió un libro. La imagen que adjuntamos muestra dos portadas: una para la versión en catalán y otra para la versión en castellano.
  En ambas portadas podemos ver dos diferencias.

La primera que en la catalana aparece la senyera y en la versión en española, no. ¿Este cambio lo sugirió Destino, el Ministerio de Interior o fue el mismo Germà Bel?. En caso de que fuera Bel, ¿por qué? Por aquello de que lo de la pela es la pela? Que falta de escrúpulos renunciar voluntariamente a la senyera en portada a cambio de unos euros más. Es decir, que lo del procés está bien porque de ello como, pero si más a más (que dicen los catalohablantes cuando hablan en castellano) saco unos eurillos porque me leen/compran allende el Ebro, miel sobre hojuelas.

La segunda, que abunda y refuerza lo dicho anteriormente, es la diferencia semántica de dos palabras del título: desengany (desengaño) para catalán y desencuentro para castellano. Pero la traducción al catalán de desencuentro no es desengany, ni desengany es desencuentro en castellano. Más equilibrado podría haber sido desencontre (rara) o desacord (uso frecuente), o bien desengaño en castellano.

Es posible que para el consumo interno, la ingeniería del procés, exigiera una palabra no neutra, con carga, que fomente odio o más odio. Al fin y al cabo es de lo que viven. El desengaño es la salida del engaño y preconfigura que ha habido engaño y finalidad de engañar como actos previos. Desencuentro es una palabra neutra, sin vectores, sin ofensores y ofendidos, sin buenos ni malos. Por eso es la escogida para la versión castellana porque oculta el odio explícito, el rencor o la displicencia y esta ocultación puede mejorar las ventas.

Respecto al subtítulo del libro.: «La Cataluña que es y la España que no pudo ser» se me ocurren los siguientes comentarios:

Cuando dice la Cataluña que es, se refiere a la suya, la nacio-independentista, la embaucadora y corrupta, la carlista… Para su ideario no cuenta ni existe la otra, la Cataluña de los que también nos sentimos españoles, la Cataluña no nacionalista.

La España que no pudo ser, es la España tutelada por los 400 de Millet. Se refería MIllet, el inculpado a: «los que mandamos en Cataluña…somos unos 400 y somos siempre los mismos»… que también comparten lugares de encuentro: el Orfeó Català, el Círculo del Liceo, la tribuna del FC Barcelona y La Caixa. Y ya eran prácticamente los mismos en el censo de fabricantes de 1829. (Para ampliar: http://infokrisis.blogia.com/2010/070703-los-300-de-la-burguesia-catalana-corrupcion-estructural-en-la-generalitat.php).

La España que no pudo ser o seguir siendo, fue la España pre-democrática, provinciana, atrasada, rural, tutelada por el nacionalismo burgués catalán que controla la fabricación y venta de productos para España, pero le incomoda pagar impuestos y ser solidario. Vamos, lo mío, mío, y con lo tuyo vamos a medias. Somos españoles para ganar dinero dentro del mercado de España, pero no para pagar adicionalmente los impuestos correspondientes a unas rentas superiores.

No he leído el libro, ni ganas. No quiero arriesgarme a leer dos libros diferentes, a la carta y a medida de lo que estás dispuesto a leer: uno por versión… con tal de que pagues. Ya tengo bastante con los trucos que se ven en la portada y con la valoración moral que me merece dicho personaje.

El caso es «La gran promesa económica de Junts pel Sí cae en desgracia». Es decir, ahora no sabe dónde ir. Seguramente los conocimientos económicos del Catedrático de Economía no son suficientes frente a los de Junqueras, que es experto en economía y pensamiento económico en la Cataluña de la Alta Edad Moderna (1520-1630). Nada menos.
Parece ser que «Germà Bel, harto de politiqueo, se planta, tras ser relegado por cargos de ERC en el área económica de Junqueras». Muy bueno, lo de harto de politiqueo. ¿Harto del politiqueo ahora, después de 40 años de vivir del mismo? ¿y, que habría sido de Germà Bel en la intemperie?. Muy bueno también lo de se planta, cuando te plantan. ¡Que arrebato!. Cuando tus enemigos te dicen que no, tu vas y te plantas. Con un par. Y dices que no. Para eso tenemos el lenguaje, para dar variantes a aquello de «no están maduras» que dijo la zorra de Esopo, Fedro, La Fontaine y Samaniego.

Ah, lo de «Roma no paga traidores» era eso, Roma. Cataluña, si, aunque este no sea el caso.

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