Santiago González

Pedro Sánchez concibe el mundo en clave dicotómica

Pedro Sánchez concibe el mundo en clave dicotómica
Santiago González. PD

Titula Santiago González su columna en ‘El Mundo’ de este 14 d emarzo de 2016 ‘Lo Trasversal’ y va de la paradoja que entrña que el líder del PSOE ccarée tanto con la corrupción ajena y tan poco con la propia:

EL ‘JOVEN’ Sánchez, como Bruto en el discurso de Antonio, es un hombre honrado. Y los amigos de Sánchez son, a su vez, hombres honrados. Esa es la razón de que haya venido rechazando a Rajoy desde el debate electoral en que le espetó: «Usted no es una persona decente».

Sánchez concibe el mundo en clave dicotómica: los decentes son los suyos y los indecentes los otros. De ahí que la corrupción sea para él una flor del mal que sólo florece en huerto ajeno, ignorante el hombre de que lo único verdaderamente transversal en la democracia española es precisamente la corrupción.

Esa es la razón de que la semana pasada se fuera a Galicia, a repartir abrazos electorales a las pescaderas del mercado de la Plaza de Lugo, que como su propio nombre indica, se encuentra en La Coruña.

«Y a ésa, ¿por qué le llaman la uruguaya?», preguntaba Martín a Purita, la prójima que encarnaba Concha Velasco en La Colmena. «Toma», respondía ella muy suelta, «porque es de Buenos Aires».

Le acompañaba en el paseo electoral el secretario general de los socialistas gallegos, José Ramón Gómez Besteiro, por cuya candidatura a la presidencia de la Xunta en las próximas elecciones le preguntaron los periodistas, ya que está investigado por cuatro delitos de cuando era concejal de Lugo.

«Confío en la inocencia de Besteiro», dijo y mencionó el código ético de los socialistas: «Si se le abre juicio oral tendrá que dimitir», sin recordar que el pacto para la investidura derrotado en el Congreso prohíbe figurar en listas electorales a investigados por delitos de corrupción.

Hace poco más de dos semanas, el honrado Sánchez anunciaba su intención de «acabar con la forma de hacer política de Rita Barberá y su amigo Mariano Rajoy».

Hasta la fecha, la antigua alcaldesa de Valencia no tiene imputación alguna, mientras el secretario general del PSG suma diez, cuatro de ellas en la ‘operación Garañón’, antes mencionada, y otras seis que le cayeron al día siguiente de que ‘Young’ Sánchez, esa versión tan nuestra de Cayo Mucio Scévola, metiera la mano en el brasero por su dirigente gallego.

Estas seis, dentro de la ‘operación Pulpo’ de cuando era presidente de la Diputación de Lugo. Y los chicos de Ciudadanos diciendo que han pactado suprimir las diputaciones. Tal como dijo su antecesor, Pachi Vázquez: «En el PSOE, si estás imputado y eres amigo de Sánchez no pasa nada».

Las categorías de propios y extraños no se circunscriben a los miembros del partido y a los del PP, pongamos por caso. ¿Se acuerdan de Tomás Gómez, aquella promesa que llegó a secretario general del PSM por haber sido alcalde de Parla con el 73% y el 75% de los votos?

Hace 13 meses el pobre Luena, César y nada, anunció su destitución por el sobrecoste del tranvía de Parla, en términos económicos y por el daño para la imagen del PSOE. El encarecimiento del proyecto fue del 175%, pero Gómez no había sido llamado a juicio oral, ni siquiera imputado.

Por otra parte, nunca hasta el momento se ha destituido a nadie por una gestión descabellada. Ni en el PSOE, ni en ningún otro partido. En términos electorales, es cierto que el ‘Invictus’ empeoró los resultados de Simancas, con el 26,27% en las autonómicas de 2011, pero Ángel Gabilondo, la gran esperanza blanca que lo sustituyó, aún los sacó peores en 2015, 25,44%.

Besteiro ha desistido como candidato y ya no quiere regenerar a Núñez Feijóo, pero de la secretaría general no se apea. Los socialistas somos gente honrada, había escrito poco más o menos Enrique Jardiel Poncela. Eso sí, a condición de pertenecer a la facción del ‘joven’ Sánchez.

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