Tras la última matanza del terrorismo islámico la reacción, reiterada y contumaz, de la extrema izquierda, en particular la española, poniendose de canto y señalando a la «islamofobia» como radical problema de nuestra sociedad democrática me lleva a la conclusión que su calificativo definitivo no es el de extrema izquierda, sino de EXTREMA IDOCIA
