¡Caramba con Julio Camba,
el gallego trasversal!
Con el paso de los años
vuelve cual ave a su hogar
y hasta los más indignados
le citan de actualidad,
porque supo comportarse
como hombre libre y cabal.
Él, que pasó media vida
yendo de aquí para allá
y otra media -eso decía-
sin ganas de trabajar,
nos transmitió las mejores
crónicas de sociedad
desde Londres, Berlín, Roma…
y cualquier otro lugar
por el que fuera vagando
como primo responsal
de lo que enviara al medio
con visión muy perspicaz,
con puntillosa elocuencia
y humor supranacional.
Y es que indagando, observando
y poniéndose a pensar,
dejaba en paños menores
a todo bicho procaz
que pululaba entreguerras
con un aire fantasmal,
hasta que la bomba atómica
sojuzgó el mundo a la paz.
¿Cómo serían sus crónicas
«off papers» de Panamá
o las de la lucha siria
con el Bashar al-Asad
en esta hora indecisa
entre el bien y el mal obrar?
Que lo cuente Alfonso Rojo
con su retranca sagaz
dando una larga cambiana
por lo que nos huela mal
a corrupción e indecencia
de las de nunca acabar.
O Arcadi, Camacho, Burgos,
Ussía, Ansón y Millás
-peces hondos que en dos aguas
a la vez saben nadar-,
mas no la Almudena Grandes
ni la Maruja dental,
que van a la causa única
y radical sin cesar,
las que ni ponen ni quitan
ni opción a consensuar dan.
Y es que cáusticos satíricos
como ellos hay pocos más;
quizás Ignacio Quintano,
quizás Herrera el radial,
quizás la Cristina Schlichting,
el docto César Vidal,
Raúl del Pozo el conquense
y el que me olvido… quizás.
Camba revierte ahora mismo
su total humanidad
en honor de la cordura
que hace tiempo quedó atrás.
Retratos como él nos hizo
no se van a superar
y relumbran en la prensa
para la posteridad.
Yo le subo a mi columna,
que en ella tiene un altar,
como le tienen adjuntos
Valle Inclán y Joseph Plá.
Si es que empezó de anarquista,
acabó de liberal,
y eso es lo que a mí me gusta
aquí y en el más allá.
¿No es para estar orgulloso
del que se supo cambiar
dando una vuelta de tuerca
a su ambición inicial?
Tomemos ejemplo, pues,
del periodista ejemplar.
Caramba con Julio Camba
¿dónde ahora se andará?
