Ignacio Camacho

«A Pablo Iglesias le gustaría hablar de política con el presidente Obama en plan colegas»

Ignacio Camacho se troncha de las ganas que tiene Pablo Iglesias de reunirse como Barack Obama y lo compara con cierto acontecimiento planetario:

A Pablo Iglesias, que divide sus opiniones en «me gusta» y «no me gusta», como en Facebook, le gustaría hablar de política con Obama. Así, en plan colegas, sin fotos (sic) ni corbatas, sin el coñazo de los brindis y la cena de gala: mano a mano, arremangados los dos ante sendos gintonics y charlando para romper el hielo sobre «The Wire», la serie que les mola a ambos. Y ya en confianza le diría al presidente que no le acaba de convencer -no le gusta, vaya- eso de la OTAN, y que según su prestigioso militar de cabecera en Europa no deberían mandar los generales americanos; pero que no haga mucho caso de esos amigos suyos comunistas, un poco cenizos, que van a protestarle en Rota con la matraca del «yankees go home» y todo ese folclore de izquierdismo trasnochado. Sería un momento estelar de la Humanidad, la verdadera conjunción astral que soñó Leire Pajín: una plática franca y de tú a tú entre los dos grandes líderes del progresismo contemporáneo.

Subraya que:

Una pena que ese encuentro galáctico no esté previsto en los términos deseados por culpa del estrecho protocolo que trae secuestrado al hombre de la Casa Blanca, uncido a la plúmbea etiqueta institucional y a la vacua hipocresía de los discursos de Estado. Pesados formulismos aviesamente destinados a privar a Obama de profundizar en el diálogo con su alter ego hispano. Quién sabe si la verdadera razón de su visita a España era en realidad la de conocer a ese icónico joven-revelación de fama transoceánica, surgido como él mismo de los laboratorios académicos y los movimientos universitarios. Departir de sus series favoritas, de la ciberpolítica, de la crisis posindustrial, de los nuevos sujetos democráticos, del deshielo castrista, del rumbo de Latinoamérica bajo el populismo bolivariano. O del proceso iraní, del que sin duda el líder de Podemos tiene, Hispan TV mediante, información de primera mano. De todos esos temas de auténtico interés que quedan fuera de las encorsetadas alocuciones oficiales, inflamadas de la sobada retórica de los lazos entre aliados.

La expectación por tan fecundo intercambio tropieza sin embargo con el obstáculo deliberado de una agenda cerrada y angosta en la que el único interlocutor medio versátil será, aparte del Rey Felipe, el ministro Margallo; de qué podrá hablar el ilustre huésped con un tipo como Rajoy, que acaso la última serie que vio fuera «Bonanza». Todo sería distinto, mecachis, si Iglesias hubiese ganado las elecciones. Pero no cabe subestimar su capacidad de ganarse espacios: nada tendría de raro que encontrase el modo de endilgarle a Obama una de sus humildes soflamas, en un aparte de esos suyos, tan improvisados y ajenos siempre al marketing y al protagonismo mediático. Las oportunidades están para aprovecharlas, y a saber cuándo se vuelven a cuadrar los astros para propiciar una confluencia entre tan singulares fenómenos planetarios.

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Autor

Juan Velarde

Delegado de la filial de Periodista Digital en el Archipiélago, Canarias8. Actualmente es redactor en Madrid en Periodista Digital.

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