Jordi Rosiñol Lorenzo

De Juanitos a Juanazos

De Juanitos a Juanazos
Jordi Rosiñol Lorenzo. PD

Cierto y obvio es que gobernar es una prioridad, que hay que formar gobierno lo antes posible, como urgente y necesario era anteriormente constituir la mesa del Congreso, o formalizar los grupos parlamentarios. Pero ¿Todo vale a cualquier precio?

Hartos estamos de escuchar las quejas en forma de «preocupación» de la clase política ante la desafección ciudadana con respecto a la misma, sí una preocupación entre comillas, preocupación pronunciada con la boca pequeña.

Las palabras de los políticos suelen fluir en dirección contraria a sus hechos, la verborrea acostumbrada a endulzar el oído de cada una de las aficiones, caduca justo a la medianoche de inicio del día de reflexión de los constantes y cansinos cónclaves electorales.

Pasadas cuarenta y ocho horas, llega el domingo de gloria, y sin rubor alguno todos anuncian que han ganado, ya sea de una forma u otra, milagro! nadie ha perdido, todos han ganado las elecciones de turno, se ha obrado el milagro de las contradicciones que transversales recorren las venas del conjunto de las formaciones políticas.

La noche dominguera transcurre alegremente entre los botes de los lideres, aupados por canticos y eslóganes de multitudes minoritarias, los ídolos se recuperan del baño de «masas» pasando la velada entre canapés, y pinchos de tortilla de patata, viandas bien regadas con champán en unos casos, otros en el noreste del país con cava, y algunos oliendo a rancia novedad, olisquean ya el cuero soñado de los escaños, estos entre canticos demagógicos rompen los círculos engullendo litronas.

El resultado electoral, la aritmética surgida del estoico votante revela una voluntad de unidad, de acuerdos entre las formaciones, la inmensa mayoría de los escaños son ocupados por las fuerzas llamadas constitucionalistas, y una vez más la miopía siendo generosos, o la falta de respeto a los votantes siendo realistas, hace que el acuerdo, el dialogo sea una pelea continua de sillones y de inmovilismo egocéntrico.

El triste espectáculo empieza en la formación de la mesa del Congreso, desluciendo dicha elección de una buena presidenta de la cámara, con el misterioso apoyo del independentismo a esta, la función de la hipocresía debe continuar, y de que mejor forma, que en la votación de solicitud de grupo parlamentario catalán, que debiera llamarse Grupo Parlamentario independentista Catalán, pues bien, en vez de votar las tres formaciones constitucionalistas un no rotundo, dos de ellas se abstienen ¿porqué? ¿Hay algo pactado con ellos? Si fuera así, sería una traición aún peor para los ciudadanos que viven en Cataluña que la que fueron en su día los pactos del Majestic.

¿Y si no hay nada detrás? Están perdiendo la oportunidad de dar una imagen, y un mensaje de firmeza a los españoles. Y por último hasta la fecha, porque seguro que en el futuro, en las diferentes pistas del circo político habrán números nuevos, el no va más siempre está por llegar, pero ahora están inmersos en investir un presidente, y formar un necesario gobierno que debiera ser con un pacto de mínimos a tres, cediendo todos con generosa lealtad entre ellos y con el país, y resulta que la formación más votada lo ofrece todo, lo ofrece sin reparos, todo por el Sí de la cuarta fuerza parlamentaria, van del todo, a la nada, si no hay límites para la formación naranja que puede pedir lo que quiera ¿a los socialistas que les van a ofrecer? En la política española no hay «Juanes» pasamos de «Juanitos» a «Juanazos».

Jordi Rosiñol Lorenzo

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