Francisco Muro

Nos acordaremos de Angela

Nos acordaremos de Angela
Francisco Muro de Iscar. PD

Decía Antonio Garrigues hace unos días, refiriéndose a la crisis de los refugiados, que «Angela Merkel es el único ejemplo de dignidad en Europa». Lo suscribo al cien por cien. Es la única dirigente europea que no ha renunciado a sus principios, aunque cada elección que se realiza en Alemania, es un nuevo varapalo para su partido y un nuevo crecimiento de la ultraderecha xenófoba y antiinmigración. En las últimas elecciones, en Berlín, la CDU de Merkel ha perdido cinco puntos y la ultraderecha se ha quedado a sólo cuatro puntos…

Merkel no ha dicho que se vaya a presentar a un cuarto mandato, pero su actual socio, el SPD -ganador en Berlín y partidario de limitar a 200.000 el número de refugiados frente al millón largo actual de la política de «puertas abiertas» de Merkel, que ella no quiere cambiar- explora acuerdos con los verdes y con otro partido de izquierdas. Si la CDU pasa a la oposición y la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) gana peso -se calcula que más de un 10 por ciento- Alemania puede convertirse en un campo de batalla donde los refugiados van a ser carne de cañón y los derechos humanos, papel mojado. Y si eso sucede, Europa entrará en una crisis aún más profunda que la actual.

España no es Alemania. Aquí apenas tenemos refugiados, aunque hicimos una labor positiva de integración con varios millones de inmigrantes a los que necesitábamos para hacer los trabajos que los españoles no queríamos hacer. Pero no tenemos refugiados ni política de acogida ni interés por parte de los partidos de tratar este tema con inteligencia y con solidaridad. De los 17.000 que iban a venir a España hace muchos meses solo han llegado 500. Ya ni hablamos del tema. Los informativos no se ocupan de los campos de refugiados que existen en Europa o en las fronteras de Europa. Ni de si se cumplen o se violan cada día los derechos humanos de millones de personas. Hemos «normalizado» el asunto. Un día pagaremos las consecuencias. Y no es un problema teórico, sino real, jurídico, político, social, humanitario. De solidaridad. Tampoco es un problema que se solucione con vallas o con muros ni se soluciona renunciando a la libertad para garantizar la seguridad, como si fueran cosas contrapuestas. Los refugiados huyen de la guerra, de la miseria, de las violaciones, del odio, de la persecución… Seguirán viniendo mientras sean víctimas sin presente ni futuro. Vendrán muchos más. El Estado Islámico será derrotado militarmente antes o después, pero surgirán otros parecidos. Mientras Occidente ignore, tolere o favorezca la violencia y la guerra en los países de origen y no les de instrumentos reales para su desarrollo económico y educativo, millones de personas seguirán viniendo a la tierra que hizo de los derechos humanos su bandera. Vaya sarcasmo. Todos somos responsables. Y si Merkel, y lo que ella representa, pierde la batalla, los del miedo ganarán la guerra a los creen en la libertad. Y perderemos todos.

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