Lo de Mañueco y el PP es un exitazo le pese a quien le pese.
Repito el titular porque es necesario interiorizarlo, tratando de obviar todas las voces que dirán -dentro y fuera- que el Partido Popular se ha estrellado en Castilla y León.
La celebración anticipada de elecciones ya auguraba una menor participación porque no se votaban alcaldes. Aún así merecía la pena. Eso debieron pensar y, a juzgar por los resultados y los daños colaterales, no andaban tan desencaminados los estrategas.
En el PP no solo deberían fingir estar contentos sino estarlo de verdad, y explico con un puñado de buenas razones que cualquiera puede apreciar a simple vista.
Ahora Alfonso Fernández Mañueco gobernará hasta 2026; evita la tentación de su exsocio Igea -fuera más o menos realista- de haber montado una moción de censura– y consigue quitarse el rival de Ciudadanos por el electorado; contenta y alivia a sus jefes de Génova; suma un par de diputados más a la causa; y ‘lo más negativo’ que le puede haber ocurrido es que cambiará de cromos de coalición, los verdes por los naranjas.

Ahora seguirán los Ferreras de la vida asegurando que en el PP se han estrellado, porque les funciona realmente bien ese discurso aunque sea incierto, aunque ya mañana la carrera sea de nuevo otra y Castilla y León no vuelva a dar de qué hablar.
Cuando la inflamación baje, Mañueco será presidente.
Dice Alfonso Rojo que VOX es el gran triunfador de esta noche política de 13 de febrero de 2022 y sin duda tienen motivos Abascal y compañía para estar satisfechos, pero que nadie desprecie a los populares porque son un martillo machaca. Siempre están, siempre vuelven, casi siempre ganan.

