Pedro Sánchez Pérez-Castejón

¡Hay que ser Bellaco!

Para decir lo que dice cada vez que habla

Pedro Sánchez (PSOE)
Pedro Sánchez (PSOE). PD

Tiene que ser bellaco Pedro Sánchez Pérez-Castejón para decir en público y sin inmutarse las cosas que dice y después no someterse a las preguntas de los periodistas, el contrapoder que permanece libre en España pese a las maquinaciones que urden sus subalternos.

Maniobras que, como otras muchas, frena y seguirá frenando la Justicia independiente española, gracias a la resistencia numantina que han mantenido sus miembros en dos momentos cruciales: en la composición del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) y elección de su presidenta, y ahora, más reciente, en el nombramiento de dos independientes y prestigiosos juristas, Andrés Martínez Arrieta y Pablo María Lucas Murillo de la Cueva, para presidir las Salas Segunda y Tercera del Tribunal Supremo, respectivamente.

Salas que se ocupan, entre otros asuntos, de resolver los pleitos de los aforados.

Con estas victorias de la democracia liberal frente a las candidatas de Sánchez y Cándido Conde-Pumpido para impedir la independencia judicial, y la ayuda del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) en las cuestiones prejudiciales planteadas ante decisiones políticas del Tribunal Constitucional, España se ha librado de caer en una dictadura de facto.

Por ello, hay que ser bellaco para, bajo un mentiroso cartel del Gobierno que decía “Cumpliendo”, afirmar que gobernará hasta el final de la Legislatura aunque sea también sin los Presupuestos Generales del Estado (PGE) de 2016.

¡Cuatro años con cuentas prorrogadas! y después de haber afirmado en 2019: ”Llámenme clásico, pero sin presupuestos no se puede gobernar”.

  • Hay que ser bellaco para afirmar falsamente que: “Las legislaturas constitucionalmente duran cuatro años” y mantenerse en el Palacio de La Moncloa sin gobernar por carecer de mayoría parlamentaria estable, sin PGE y pagando el chantaje diario de independentistas, golpistas condenados y huidos de la Justicia, filo terroristas y comunistas, que le otorgaron la mayoría parlamentaria.
  • Hay que ser bellaco para olvidarse de que, presuntamente, ha propiciado la corrupción de su hermano Dávid y de su esposa Begoña, la de sus dos secretarios de organización en el PSOE y la de su ministro de Fomento; condescender con la de parte de su Gobierno, y estar a merced de sus caprichosos aliados de conveniencia porque “hay que hacer de la necesidad virtud”.
  • Hay que ser bellaco para auspiciar la difusión de informaciones secretas de contrincantes políticos a través del ministerio de Hacienda y de “su” Fiscal General del Estado, procesado por el Tribunal Supremo por revelación de secretos. (“Fiscal y reo a la vez es un oxímoron jurídico”, como señala Ignacio Camacho).
  • Hay que ser bellaco para, como ha editorializado La España que Reúne, haber “vaciado el Estado de autoridad para convertirlo en un cascarón populista”.
  • Hay que ser bellaco para haber transformado el PSOE en un partido sin ideología ni programa, en el que solo hay servilismo, ambición y purgas.
  • Hay que ser bellaco para llevar nueve meses sin asumir ninguna  responsabilidad por las trágicas consecuencias de la Dana que afectó a Valencia y a Castilla-La Mancha.
  • Hay que ser bellaco para no admitir ninguna incumbencia en el apagón eléctrico que sufrieron España y Portugal el 28 de abril.
  • Hay que ser bellaco para mantener autovías, carreteras, ferrocarriles y aeropuertos en el lamentable estado actual de conservación, detrayendo dinero de este capítulo para destinarlo a la creación de ministerios de nombres rimbombantes sin contenido, a asesores sin cometido y a enchufados sin puesto de trabajo ni jornada laboral que cumplir.
  • Hay que ser bellaco para haber aprobado 97 subidas de impuestos y cotizaciones entre 2019 y 2025, con un incremento de seis puntos de la presión fiscal sobre los hogares y 51 días más de trabajo al año desde que gobierna (hasta 178) para pagar los tributos anuales.
  • Hay que ser bellaco para haber aceptado la creación de selecciones deportivas catalanas y vascas y que se enfrenten a la nacional del resto de España y a las nacionales de otros Estados.
  • Hay que ser bellaco para consentir que se incumplan en Cataluña las sentencias del Tribunal Supremo.
  • Hay que ser bellaco para imponer en el Congreso y en el Senado el uso de idiomas regionales, incumpliendo el artículo 3 de la Constitución que establece que el castellano es la lengua española oficial del Estado y que todos los españoles tienen el deber de conocerla y el derecho a usarla.
  • Hay que ser bellaco para haber firmado con Francia un acuerdo, sin pasarlo previamente por el Congreso, que permite a la policía francesa traer hasta España, desde cualquier punto de los 630 kilómetros de frontera común, a todo emigrante ilegal y sin papeles que encuentre en su territorio en un radio de 100 kilómetros. ¡A la papelera Schengen! ¿Esto es devolución en caliente, templada o fría?
  • Hay que ser bellaco para afirmar que “Nuestros compatriotas disfrutarán de su merecido descanso vacacional. Y lo harán en uno de los países que mejor están funcionando de Europa y en el mundo” (Según el INE, uno de cada cinco españoles no podrá irse de vacaciones este año por falta de recursos).

Y no sigo porque las bellaquerías de Sánchez dan para muchos folios.

JORGE DEL CORRAL Y DIEZ DEL CORRAL

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Autor

Jorge del Corral y Díez del Corral

Hijo, hermano y padre de periodistas, estudió periodismo en la Escuela Oficial de Madrid. Ha trabajado en cabeceras destacadas como ABC y Ya. Fue uno de los fundadores de Antena 3 TV. Miembro fundador de la Asociación de Periodistas Europeos (APE) y del Grupo Crónica, creador de la Academia de las Ciencias y las Artes de Televisión (ATV) y fundador de la Unión de Televisiones Comerciales (UTECA). Un histórico de la agencia EFE, donde fue subdirector y corresponsal en Roma.

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