Parece que, finalmente, el gallego de la triste figura, se ha dado cuenta de que, para dormir en la Moncloa, no basta con cambiar de peluquero, ni con sustituir gafas por lentillas, ni, en el colmo de lo patético, poner ´morritos selfi´, a imagen y semejanza del ´chulo saunas´.
Había que ser práctico y realista, y pasar por la horca caudina del ´dónde dije digo, digo Diego´.
Al fin y al cabo, nunca es tarde si la butaca es buena.
Pues menos mal, porque de lo contrario ya lo veía contratando a Travolta, que ya es lo único que le falta, para que le enseñé a caminar y contonearse, como los bravucones macarras.
En cualquier caso, fijo que antes de una semana, el gallego, cual veleta engrasada, se desmarca de lo ahora dicho. Justo el tiempo que tarde en recibir una llamada al orden, de ´Von der Brujer´, poniéndolo firmes, y recordándole que es ella quien manda en España, y que Sanchinflas, al igual que él, lo único que hacen es bailarle el agua.

