ESPAÑA GRAFFITI / Javier González Méndez

Rajoy y sus colegas europeos, ‘pagafantas’ de la Merkel

"Un admirador, un amigo, un esclavo, un siervo", como le diría López Vázquez a la Canciller

Algo debe tener Ángela Merkel, en esa otra intimidad de las cumbres bilaterales, para tener a varios dirigentes europeos «a sus pies, señora». Con excepciones deshonrosas como la de ‘Il Cavaliere’, que la describió en su día como el paradigma de las musas de Rubens, excepciones ancestrales como la de David Cameron, otro entusiasta del tradicional onanismo político británico, y dudas razonables que le pueden entrar a uno contemplando las dichosas fotos en un balneario italiano, parece evidente que la mayoría de cancilleres y cortesanos europeos han reparado en la exuberante «belleza interior» de esa exótica Julieta teutónica. Más tarde o más temprano, han acabado interpretando en los karaokes parlamentarios y mediáticos de sus respectivos estados una versión de aquella canción de Isabel Pantoja que acabó demostrando que hay amores que matan: «Hoy quiero confesar que estoy enamorado».

Una, La Pantoja, le entregó su soberanía personal a aquel pequeño canciller de Marbella, con los resultados por todos conocidos. Estos otros, los Rajoy y los Hollande esparcidos por los cuatro puntos cardinales de eso que todavía llamamos Europa, le han ido entregando sus soberanías nacionales a la canciller alemana. Estas cosas es que empiezan con una apasionada romería al Rocío o al santuario del control de déficit, cogiditos de la mano y comiéndose a besos ante Dios, la historia y los paparazzi, y luego acaban en un juicio del ‘Caso Malaya’ o en un juicio sumarísimo de la historia.

SÍNDROME DE LA MANTIS RELIGIOSA

No es por hacer odiosas comparaciones entre Cachuli y la «mujer teflón» (como definen a la dama teutónica en la embajada de EEUU en Berlín). Pero ambos, el uno y la otra, en sus justas proporciones y sin establecer diferencias por razón de sexo, comparten el tic atávico de la Mantis Religiosa. Mismamente, el alcalde ya se llevó por delante a su amada tonadillera. Y, no nos engañemos, la señora canciller va camino de no dejar ni los huesos políticos de tantos amantes, «un admirador, un amigo, un esclavo, un siervo», como le han ido saliendo en Las Moncloas conservadoras y Los Elíseos progresistas. No lo digo yo, ‘ladies and gentlemen’, lo gritan a los cuatro vientos los sondeos de opinión, como funestas crónicas de muertes anunciadas en cadena, sin distinción de edad, condición ideológica o lugar geográfico de nacimiento.

UN CUENTO SIN FINAL FELIZ

Yo, porque no soy Jorge Moragas, el consejero áulico de Rajoy, si no, ya le habría dicho al presidente que se lo hiciera mirar. Que va por una carretera cortada que desemboca en un abismo. Y que, a toque de BOE, reproduciendo arias de ‘El anillo de los Nibelungos’ improvisadas en los Consejos de Ministros, a los españoles les va a ocurrir lo mismo que a los niños de Hamelín siguiendo como autómatas al flautista. Pero, claro, con la diferencia habitual entre los cuentos y la cruda realidad: que no van a poder sacar de la chistera un final feliz. Lo que pasa es que esta gente con derecho a oído de los césares ya se sabe que nunca dicen lo que piensan, ni siquiera lo que saben, sino lo que quiere oír el emperador. O sea, lo mismo que le ocurre al propio Rajoy con la Merkel, con el FMI, con Draghi y demás Judas que están vendiendo a sus pueblos al siniestro y anónimo Sanedrín de los mercados.

LOS GOBIERNOS ‘PAGAFANTAS’

A lo mejor es que a los primeros ministros europeos, con honrosas y contadas excepciones, les está atacando un desconocido virus de esos que produce instintos suicidas, oye. Una plaga como aquella de las vacas locas, vamos. Pero, francamente, contemplando este fin de semana el papelón de De Guindos en la Asamblea del FMI en Washington DC –«un admirador, un amigo, un esclavo, un siervo», que diría el bueno de López Vázquez si hiciera el papel de ministro español actual–, he llegado a la dramática conclusión de que Mariano y su gobierno, ¡tantos Marianos y tantos gobiernos europeos!, en realidad, se han convertido en conmovedores ‘pagafantas’. Intentan comerse un rosco con la Merkel, esa dama que se deja pagar las copas a cargo de la sangre, el sudor, las lágrimas y la pasta de los ciudadanos, y van cumpliendo uno a uno todos sus caprichos: recortes, subidas de impuestos, bajadas de pensiones, reducciones de salarios, desempleo, pobreza, carne humana en sacrosanto sacrificio a los dioses miserables de la macroeconomía.

Lo que quieren estos chicos es ‘pillar cacho’, como se dice ahora. Y lo que hace la Europa calvinista es dejarse querer, calentar ‘penes’ políticos, con perdón, y dejar que esos ‘pagafantas’ de Las Moncloas y los Elíseos, de izquierdas y de derechas, sigan haciéndose «pajas mentales» en nombre de los pueblos, por los pueblos, pero sin los pueblos.

La irresistible atracción fatal de esa Mantis Religiosa con denominación de origen alemán es posible que salve al euro, pero es probable que arrase a los europeos. Elegimos políticos para que nos sacasen de la crisis y nos llevasen a la Tierra Prometida de la microeconomía, y se nos han convertido en vulgares ‘pagafantas’, miradles, intentando ‘ligar’ en las barras de las cumbres, a cualquier precio, invitando a todas las copas y arrastrándose por todos los suelos, con la Merkel, la Legarde, la Banca, La Unión Europea y demás damas de compañía del poderoso y sinuoso caballero Don Dinero.

 

CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL

QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE

Buscamos personas comprometidas que nos apoyen

COLABORA
Autor

Antonio Chinchetru

Licenciado en Periodismo y tiene la acreditación de suficiencia investigadora (actual DEA) en Sociología y Opinión Pública

Lo más leído