La conspiración de Podemos Capítulo III:

El club de los indignados

¿Cómo se entiende que una cofradía de oligarcas españoles -puro sistema- haga llamamientos a que la gente se indigne y se rebele contra la casta a la que representan?

El club de los indignados
Guillermo Zapata, concejal de Podemos en Ahora Madrid. PD

La segunda «familia» de la casta de revolucionarios del 15M está integrada por un selecto club de «gurús» en la sombra, de caciques que adoctrinaron a los indignados desde sus púlpitos barrocos, desde sus tribunas globalistas, desde sus apoteosis de multinacionales, asesorías, prebendas y fundaciones. Son supermanes carrozones que juegan a ser héroes disfrazándose de alternativos en las cabinas mediáticas, escondiendo michelines, canas y billeteras rebosantes para que los joveznos indignados les hagan genuflexiones, incensario va, incensario viene.

Son personajes bastante maduritos, bastante millonarios, encorbatados ex-políticos, que lucen condecoraciones del sistema globalista del Nuevo Orden Mundial (NOM) en la pechera de sus inmaculados trajes; que exhiben impresionantes currículos atiborrados de cargos, de títulos, de honoris causa, de pertenencia a fundaciones «filantrópicas».

Desde su formación en instituciones elitistas y orígenes generalmente franquistas, se han disfrazado ahora de «capitanes América» que quieren salvar al mundo oprimido a base de indignarse desde sus burguesísimas poltronas, presumiendo de progrerío, haciendo llamamientos mesiánicos a la rebelión contra el sistema -al cual pertenecen como magníficos ejemplares modélicos- desde sus palestras mediáticas, apesebradas por las mismas oligarquías financieras que pretenden combatir.
Voilá tenemos a Federico Mayor Zaragoza, un caso notabilísimo de travestismo político, ya que empezó su carrera como subsecretario del Ministerio de Educación y Ciencia en el último año del franquismo, ocupó diversos cargos con la UCD, apoyó a Rubalcaba en las elecciones de 2011, y en enero de 2013 participó en una manifestación en favor del acercamiento al País Vasco de los presos de ETA junto a los eternos indignados Pilar Bardem, Willy Toledo, y Joan Tardá. Casi nada. ¿Dónde acabará este hombre? ¿De talibán? ¿De okupa?

Fue director general durante 12 años de la Unesco, piedra angular del NOM que tanto desea instaurar la plutocracia globalista. En una de sus páginas web se afirma lo siguiente, que constituye una perfecta definición de ese NOM: «El papel a desempeñar por los estados-nación es ahora, precisamente, adaptar cada sociedad al nuevo orden mundial; rol que no es neutral. Sus actividades, incluyendo su propia reforma estructural (achicamiento, cesión de roles, etcétera), se orientan hacia la inserción en los nuevos esquemas de poder mundial, a los dictámenes de los centros financieros, y a los vaivenes del mercado, sólo en parte (arbitrariamente) liberado de controles y trabas proteccionistas». Chapeau.

Este plutócrata incluso se dio el lujo de escribir, junto a 10 progres más, entre los que figuran sus colegas José Luis Sampedro, Baltasar Garzón, e Ignacio Escolar -uno de los «gurús» de la Sexta- uno de esos panfletos presuntamente altermundistas y antisistema que pretenden erigirse mesiánicamente en la conciencia indignada de las poblaciones oprimidas. Fue publicado sospechosamente en el 2011, y su mismo título -«Reacciona: 10 razones por las que debes actuar frente a la crisis económica, política y social»- ya indica sin pudor su dependencia ideológica del falsamente revolucionario libelo «Indignaos», escrito por Stéphane Hessel -quien, cómo no, prologó el libro de los progres españoles-.

Otro pobrecito indignado es José Luis Sampedro, quien fue rector de universidad en la España franquista, y subdirector general del Banco Exterior de España. Estamos ante otro caso de inaudita metamorfosis política, pues este personaje juró los principios del Movimiento Nacional, luego presumió de demócrata, y ahora se pavonea entre los oprimidos indignados pretendiendo ser un referente ideológico de la izquierda, mientras sonríe estruscamente. Prologó el panfleto de Hessel, of course.

Y vamos con Eduard Punset, de formación exquisita y muy cara, personaje que militó en el Partido Comunista, pero eso no le impidió ser economista del globalista Fondo Monetario Internacional, ni ocupar cargos de alto copete en fundaciones y organismos pertenecientes al sistema. Es otro «salvamundos» estilo Bruce Willis, que pretende guiar al pueblo oprimido a la tierra prometida dándole lecciones de reacción e indignación. Pero, ojo al dato: éste, al menos, ha manifestado públicamente su apoyo al NOM, afirmando que «lo lógico sería que hubiera un gobierno mundial», ya que «no tiene sentido que cada país vaya a su bola».

El siguiente de este «casting» oligárquico es nada menos que Vicenç Navarro, el gurú económico de Podemos, otro globalista consumado, profesor de Políticas Públicas en la prestigiosa y elitista «John Hopkins University» -Baltimore, EEUU-, institución que destaca, por su colaboración con el ejército de los Estados Unidos y con la NASA. Más que criticar al neoliberalismo, se lamenta de que todavía no haya sido aplicado en propiedad (¡¿). Es asesor de gobiernos -trabajó con Hillary Clinton en su reforma sanitaria-, experto en mil materias, coleccionista de cátedras en prestigiosos centros. Puro sistema, vamos.

Su ideología económica se inscribe en el llamado «neokeynesianismo», al igual que el Nobel de Economía Paul Krugman, otro simpatizante de los indignados. ¿Quién fue el tal Keynes? Pues un economista millonario, asesor de la Corona británica, quien en la conferencia de Bretton Woods de 1944 ayudó decisivamente a sentar los cimientos de los dos monstruos supraestatales que más han favorecido el proceso globalizador que pretende acabar con los Estados nacionales en el que nos encontramos: el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial. Desde luego, sus postulados económicos no iban dirigidos a mejorar la vida de los oprimidos, sino más bien a defender los privilegios de la élite. Fue un militarista consumado, pues la guerra aumenta la intervención estatal en la economía. Franklin Roosevelt era keynesiano convencido, y es uno de los ídolos del Sr. Navarro. Blanco y en botella.

Otro oligarca que ha manifestado su apoyo a podemos ha sido Antonio Garrigues Walker, ex-presidente de la CEOE, miembro de la Trilateral fundada por Rockefeller, asesor de multinacionales, presidente de mil asociaciones y fundaciones. Es decir, ¡toma sistema!

Así que ya tenemos a dos castas de «indignados»: la de los jóvenes sobradamente preparados enchufados al globalismo-que estuvieron en el barro de la acampada moviendo hilos-, y la gerontocracia llena de medallas globalistas, los abueletes que jalearon la cosa desde sus dachas. Llegados aquí, la pregunta del millón brota por sí sola: ¿Alguien puede entender cómo es posible que estos oligarcas, que estos plutócratas imbuidos del sistema hasta el corvejón, hagan llamamientos a que la gente se indigne y se rebele contra la casta a la que representan, y que además sus soflamas y sus acciones indignadas tengan una impresionante cobertura mediática?

Pero no nos adelantemos, pues aún nos queda la tercera «familia», formada por personajillos no tan guays, no tan «jets», pero expertos en las ciberplataformas que movieron la tramoya de la indignación. Así que la historia continúa.

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