Sesión plenaria más que compleja la de este 30 de septiembre de 2020 para un Gobierno a cada paso más insostenible y en plena segunda oleada de coronavirus en España.
La última semana nefasta de los socialistas y podemitas, amenazando constantemente al gobierno regional de Madrid, apartando y criticando al rey Felipe VI de sus labores de jefe de Estado; y la cercanía de la moción de censura propuesta por VOX, hicieron de esta reunión del Hemiciclo una jornada de lo más tensa.
Arrancó como es menester Pablo Casado en sus preguntas a Pedro Sánchez (después de su ausencia por estar en Bruselas la última semana); durísimo el popular:
¿Cómo pretende proteger a los españoles abriendo una crisis institucional?
Usted prometió guardar y hacer guardar la Constitución con lealtad al Rey, y una vez más, mintió. Lleva dos años siendo desleal al tolerar los ataques de su Gobierno al jefe del Estado.
Hace cuarenta años los españoles eligieron a la monarquía como forma política del Estado y hace casi seis años estas Cortes Generales proclamaron como el Rey de todos a Felipe VI. Y no somos los únicos; de las 20 democracias más avanzadas del mundo, siete son monarquías parlamentarias. Por cierto, en ese listado no figura ninguna dictadura de las que financian a sus socios y a las que agasaja el señor Borrell.
Señor Sánchez, si quieren cambiar el régimen, presenten una reforma constitucional y no siga subvirtiendo la legalidad cobardemente por la puerta de atrás, pero saben que necesitan los votos del PP y somos su dique de contención.
Usted permite a los independentistas decir que van a la ruptura democrática, sí, esos que ahora quiere indultar. Por eso acerca presos etarras al mandato de Bildu, y quizás por eso manda a su portavoz a decir que yo hago una rebelión constitucional… Sí, esa consejera de los ERE de Chaves que nunca debería ser ministra si usted cumpliera con su código ético.
Señor Sánchez, si le queda algo de dignidad institucional, cese a su gobierno radical y rompa con sus socios que ya amenazan con otro golpe a la legalidad, ¡y todo esto en plena pandemia!
Pero el problema no es la Constitución, ni la monarquía, ni Europa, ni las autonomías, ni la posición, el problema es usted, que está degenerando las instituciones y arruinando a los españoles por un puñado de votos.
Aplausos.
